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BEETHOVIN, MOZART Y COMPASIA El. licitan á Raquel por su conquista, y sobreviene un bailable, uno de los mejores fragmentos instrumentales de la obra. Después sigue el dúo, interrumpido por la llegada de David, que al notar que de sobrar uno es él indudablemente, se retira, y siguen Alfonso y Eaquel dedicados á su crochet amoroso. En el cuarto acto, doña Leonor se lamenta de que el Rey la tiene olvidada y de que ni siquiera la saca de paseo por las tardes, en vista de lo cual toma la determinación, en unión de los nobles, qué nobles! de que muera Raquel; los nobles, ni cortos ni perezosos, cogen á la pobre judia de la Granja, donde vivía feliz, y la arrastran por el suelo, ni más ni menos que los famosos señoritos de la calle de la Libertad. Cuando sube el Rey se entera del suceso, y naturalmente, se pone mustio; pero los nobles desnudan los aceros, le hablan de la regeneración de la patria y del raoro, y el Rey se dispone á echar un borrón y cuenta nueva, terminando la ópera con un canto guerrero, á tiempo que Daviil, que está para perecer de un momento á otro, exclama: ¡Hija mía, infeliz, buena la has hecho! La música se distingue, querido Paco, por su sinceriaad; está escrita con esa honradez artística del maestro Bretón, con gran conocimiento de los efectos orquestales, sobresaliendo el tercer acto, donde lo teatral del libretista ha puesto en manos del músico situaciones bien pensadas y sentidas. En la ejecución se distinguieron notablemente Matilde De Lerma, Concha Dhalander, el tenor Constantino y Buti. Hubo aplausos, y muchos, para la acertada dirección de Luis París, y el decorado, de Amalio Fernández, muy bien compuesto. Y ahora entra conmigo en Eslava para felicitar á nuestro gran Chueca y á los simpáticos é ingeniosos Paso y García Alvarez por su éxito de La alegría de la huerta, que no es, como tú supondrás, tratándose de estos afortunados autores, un libro de retruécanos, dis locamientos y chistes al hombro, sino un asunto con algo de color, hecho con cierta corrección en la forma y hasta con n, pensamientos profundos, ni más ni menos que La Roehefoucauld. Los amores de una F J S E B S E ALEGKIA liuertanica con un huertanico, las contrariedades de la parejica hasta que el curica llega á casarlos, con un cuadrico episódico donde se pinta felizmente una banda inútil que ensaya un pasico lento para la procesión bajo la acertada batuta del maravilloso RiquelmP, sazonado con música retozona, fresca, castizamente española, de Chueca, eso es La alegría d -la huerta, y la alegría de la empresa al ver que se acaban los billetes todas las noches. Luis GABALDÓX DIBUJOS DE ROJAS 1,0 QUE SUCEDE SIE. MPRE AL FI SAL DE LAS OBl- AS