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PUERTA Y EL AÑO SANTOS La Última vez que se celebraron en Koma las ceremonias preliminares del Año Santo, fué en 1824. Ocupaba la silla de San Pedro el Pontífice l eón X I I que con aparato litiirgico semejante al desplegado en el año actual, abrió la Puerta Santa en medio de im inmenso gentío de peregrinos y fieles que se apiñaban en la gran plaza del Vaticano. Confundido entre la multitud estaba u n modesto seminarista de quince años; su nombre: Joaquín Pecci. Setenta y cinco años después, el joven, hecho anciano, el seminarista convertido en Pontífice, acaba de presidir la larga ceremonia que desde entonces no había presenciado el mundo católico. Basta este recuerdo para comprender el vivo empeño del Papa en inaugurar por sí mismo el Año Santo, á pesar de los temores de su médico el Dr. Lapponi, que temía por la salud del Pontífice si éste se obstinaba en proclamar el Jubileo entrando solo, con arreglo al ceremonial, en la grandiosa Basílica, desierta y fría. -Con la ayuda de Dios, todo se puede- -contestaba MARTILLO DE OEO León X I I I á su médico, que a u n momentos antes de la USADO POK EL PONTÍFICE ceremonia procuraba disuadirle d e tomar parte en ella. Y cuando felizmente terminada el Papa volvió á sus habitaciones, dijo bondadosamente al doctor: ¿Ha visto usted? Me siento bien. Por u n poderoso esfuerzo de su voluntad, León X I I I h a podido realizar un deseo, quizá soñado por el seminarista del año 24. Recordando aquella fecha, el Papa no cesaba de repetir en vísperas del Año Santo; -Yo soy el último superviviente de aquel día; pasé entonces la Puerta Santa, y quiero pasarla ahora tamVjién. Por los datos y fechas apuntados, se ve que el Juoileo del Año Santo nada tiene que ver con la conclusión ni el comienzo de los s i g l o s como dijo erróneamente LA PUERTA SANTA CERRADA una p a r t e de la prensa. El Año Santo, llamado así p o r ser todo él de Jubileo en las Basílicas romanas, fué instituido en 1300 por el Papa Bonifacio V I I I y en un principio se celebró, efectivamente, cada cien años; m a s luego la ceremonia se verificó cada cincuenta, y Paulo I I determinó q u e fuese cada veinticinco, celebrándose así hasta León X I I En 1850 correspondía celebrarlo á Pío I X m a s éste, á la sazón desterrado en Gaeta, no pudo seguir la tradición, que continuó interrumpida en 1875, porque Pío I X se consideraba cautivo de los italianos y no qtiiso salir puertas afuera de la Basílica de San Pedro. León X I I I no menos celoso de los derechos de la Iglesia, pero más diplomático y conciliador, ha reanudado la serie de los Años Santos con el solemne ceremonial propio d e la corte romana. La víspera de Xavidad á las once de la maña. na, el Sumo Pontífice, revestido de su larga capa de ceremonias y conducido en la silla gestato ria, llegó bajo el pórtico de San. Pedro. Acompa: fiábanle con gran pompa los cardenales, patriarcas, arzobispos, obispos, prelados, generales de CÓ. MO SE ABRIÓ LA PUEETA SASTA