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8 JR (lio liuía a nxlar la liola. Ya tenía dos luises iid ixibve liodolfo. (íu la luisiua piistnni. Yi) me l uí al otri) (íxtremo de la iiu i r para conteniidarle i- l d Oíic í; vit el iaii (iuerocnseg ui iiatro liiises! e! isó yo. Y mi lierniano ni levanti) la ealieza. ¡lira esto tan pro. pio de sn carácter! -i l d ¿í ncfjro! se ivó entonces. Y á los pocos instantes rodii la bola v u ritaron: ¡Kl 36 nci yn! Los jui; ado -es comenzaron ¡í r pai- ar en aainel Iii (i; io (le l: ui ranilc cnlina. dalia, pniulias Yo le pedía á Dios ene los neg nis continuara. n. ¡Fd b ncip- o! oí al momento. Y a n t e s do (pie pudiera aiograr ne: ¡l í l 17 iicip- o! ¡Qué adndrable tesón el de Kodoli o! i levantó his oji) s, y, sin end) ar- i) ya atraía, aluimas minuia. s a. iiuel niontoncillo de oi o (pie. en la casilla del ne; rr (i lialiía. ¡1- 11 ¿ncijro! grit (d bampiei- o. Y paL; ü en se. u nida, mirando alarmado hacia donde Rodidlo estaba. A los dos seg inulos, la bola rodaba; la inip; ici ncia nn a era t; rar, de. ¡líl J: J nr. i ro! oí g- iátar, y respiré, rau cerca le seis mi! francos los ¡iné el nn scí r t) i i! H- u i ¿P L T y si alioi- a, como era l o n i á s probabks, l ¡i bola caía en una casilla onca. iaiada? -il d i 6 v -o dijo (d banipiem; y se puso eucendidt) pero pagó roliudosaiuente. l ll n. etíro se repitii) dos veces más. Ya lle. uué- acrecí- (pie era imposi kí ¡pie viniei a un mcarna (lo. Tenían nns ojos alu o ilc namoietismo. a lioia cstal. ia á nns ónlenes. ¿ué felicidad! Todas las des. ixracias de mi pobre líodolbi iban á ser coin ¡iensadas si seguía jugauíio y fjanando 3 e asusté. L n in. dés juijó dio mil rrancos al colora. do y creí (jue tenia razón, i) or (pie era muy proliablc. -pMl 6 ncijro! gritaron. Yueva cx (dama (d n de sorpresa. Ya no liadiía dinero con uó a, u ar. líl lianupiero se retiró. A! s juaadores se levantaron. Xuevos banípieros con nuevo caiiital se sentaron Henos de esperanza en (pui si Rodoll o seii uía jugando, un encarnado vendría muy i onto ¡Locura! Tiraron los nuevos baiupieros; rodó la bola; cayó en td I. ¡MI 4 nciji- o! grit el bauíiuero recién llegado, y se oyó un grito en la sala; y mi hermano no levantaba, la abeza; y yo era l eliz, porípie todas las desdicdias de su vida desajiareeían ante a (iuella innuaisa riípieza, por (pie el bampiero vohdi) á tirar y pronuiudó el JÍ) i: j y ya no hubo dinero tajni) oco, y (d asombro crec y la gente rodeó á mi liermano, (pie ya era. dueño de seis (dentos (dncuenta y (dnco mil tresciíaitos s senta francos vo llevaba la (menta con un lápiz y entonces, de pronto, como si me hubiera herido un rayo, me lurió una. sos eclKL orrí como un lo (o hacia mi hermano. -i l. vodoh o! -le grité. Y no me respondió. Le empujé violenta- mente, le alcé la cabeza la concurrencia dio un grito horrible KodoU o estalla muerto. líusEBio IVLASGO li; i. ios i n MiONDi- r. Rl GA