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y obreros, dibujantes y redactores, llevábamos tambores y muñecas de aquí para allá, capitaneados por el Director, que señalaba á cada cual su marcha y á cada juguete su puesto. Cuando- acabó aquel tráfago, que hubiera parecido obra de la locura á quien no supiera que era obra de la caridad, ya los niños hacían fila á la puerta. de esta casa aguardando la hora del reparto. FAUOLA CÓMICA, POR XAUDAHO, Yo no sé si todos saldrían contentos; donde interviene el azar suele retirarse cuidadosamente la justicia; y hay pobres tan desgraciados, que aun en horas de luz no ven otra que la de su mala estrella; pero afirmo que bien valía toda la fiesta la cara de satisfacción, casi de asombro conque algún niño, al correr á su casa, estrechaba avaricioso un magnífico caballo de cartón ó se colgaba al hombro, con aire marcial, una flamante escopeta de dos cañones. ¿Pero esto es para mí? -le preguntaba un niño á nuestro Director, tomando un sable monísimo con su cinturón, su portapliegos y su empuñadura labrada -Sí, para tí; llévalo sin cuidado. -Y diga usté, ¿no me lo quitarán en la puerta? íCo hay niño sin juguetes, es verdad; donde no alcanza el dinero llega el ingenio infantil; pero esa frase y otras muchas que aquella t a r d e hacían saltar las lágrimas, demuestran quehay niños que estiman imposible la posesión de un juguete comprado con moneda de plata. No es placer duradero, que si lo fuera, no sería placer, pero la alegría infantil es la más pura y sana de las alegrías; poder despertarla ocasiona íntima satisfacción, y contemplarla después en todo su estallido bullicioso es un espectáculo que impresiona y subyuga. FAROLA COMTOA, POK XADDABO Los pobres niños, después de hacer cola á nuestra puerta, entraban deslumhrados en el salón y salían satisfechos con el juguete en una mano y la merienda en la oti- a. Una orquesta de bandurrias dirigida, por el Sr. Mas saludaba su entrada en el salón; de los techos pendían numerosos arcos, eléctricos, que en aras de la caridad instaló con tanta rapidez como acierto la casa Kribben, y á la salida cada niño recibía su merienda, compuesta de un pastel de carne y un cartucho de caramelos. Aquel día hubo muchos hogares felices; un niño contento, un rayo de sol y una maceta en la ventana son la única alegría del pobre, y quizá sea la alegría más envidiable. Para comprender la afluencia de niños pobres á la fiesta, baste decir que se agotaron las 3.2.00 merien las preparadas durante la noche anterior poricü Mallorquína y el horno de Arroyo, y que la empresa do BL, VXCO Y NEGRO hubo de comprar al día siguiente para los niños rezagados buen número de juguetes sobre los 700 que había adquirido TO y repartido previamente entre las escuelas municipales y familias pobres del distrito de Buenavista. Mientras duró el hermoso espectáculo, ií. -v, las ventanas de la administración y del piso principal, que se abren sobre el patio de iili y- j máquinas, estaban llenas de distinguida concurrencia, que, aun siendo mucha, sólo estaba formada por las familias, de los donantes, únicas que fueron invitadas. FAUOLA CÓMICA, POR XArnAHÓ UK t ii