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N L J I 1 A Dl. KANli; 1.1. I L s T I V A l i. NlANiiL LOS NIÑOS POBRES EN BLANCO Y NEGRO A oleada de juventud que ontT (3 en esta casa pecas horas antes de la? o; hc) iona, l) a, tí á dejarnos, ci; tTC ol eco do mil exclamaciones inCantiles, ánimo y ener -ía bastantes para la cami) afia periodística de 1900. Imposilile parecía que los apremios de fin de año, en prensa el número corriente, el Almanaque y mucha parto de los números de líncro, permitieran la transformación repentina del x atio de máquinas en bazar de jusíuetes. Estas nmtaciones, t ui corrientes en un escenario, no ofrecen las mismas facilidailes cuando hay que remover, no telones ni trastos de cartón, sino inií entes máquinas y pilas enormes de papel impreso. El prodifjio, sin embaríjo, se obró en un momento, porque al servicio de la hermosa idea nos pusimos todos, desde Carrasco, el Administrador- Gerente incansable y celoso, hasta el m. ás modesto empleado de bis oíicinas; desde el jete de máquinas ai último cliico de la imprenta; desde Burgos, nuestro regente incomjjarable, luista el aprendiz de las cajas; desde el jefe de los encuadernadores hasta su último subordinado, unos con su iniciativa, otros con su esfuerzo, y con nuestra buemí v lunt; id quienes no teníamos cosa mejor que ofrecer. JMientras los jardineros, dirigidos por el Sr. Kodrigáñez y su ayudante Sr. Tallo, tejían guirnaldas y tapaban los muros con ramas y palmetas, Xaudaró improvisaba caprichosas figuras en los faroles de pajie! (jue habían de cubrir los arcos voltaicos; Hastoy daba la liltima mano á los escudos, carteles y otros mil adornos ornamentales; tendían los electricistas una red pro dsional de lámparas de iiH andesctencia; encaramábanse los dibujantes al árbol de Noel, ocultando con mil luces y adornos la adusta seriedad de aquel pino de seis metros, y el subdirector de BLAXOO Y IS HGRO, Luis Romea, que representa en esta casa el arte y el buen gusto, tomaba puntos de vista, dirigiendo los últimos detalles de la instalacum. Y el ascensor comenzó á vomitar juguetes y más juguetes: los valiosos regalos. de laKeina, los numerosos de la infanta Isabel, todo lo que con largueza y espontaneidad admirables habían enviado en cuatro días nuestros amigos y los amigos de los pobres. Como legión de gnomos, como séquito de los Keyes Alagos, emplea. los