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FLORES DE TRAPO l i e odl; i (lo sicuqn- c l; is flores artilicialos, por muy hábil que fuese lii mano que las creara suplantamlo á la Xaturaleza. Reconozco ue esa industria liastarda da ocupación y niüdios de vi la á jíran núniei o de o nreras, pero sif -ue areciéndoine mal que las nuijcres liajjan fiores de tra udiendo cortarlas en los ribazos cam estres i cu los macdzos del jardín. l iia flor contrahecba es un insulto á una lior nat; iral; no á la flor natural de los certámenes, á esa pobre flor uc uniere entre r i is, sino á sus di (diosas, y frescas bermanas (pie, olvidad. as por los iioctas, se (piedau en la caata ¡ara deleite! di las nuir ¡i) osas. V i ué necesidad existe ile fabricar llores artificiales mientras! a luz ¡le Dios se dej rame so! ri! el liaz de la tierra y nazcan llores, flores de verdad, las llores ipie deshojaba Ofelia, no flores de tra ¡i esas ¡ue armadas en un adand. ire se balancean nuislias una noche y tra noche en el cor iño de una bailarina? ij- St: M j- lis que las flores naturales so m; irclntan pronto y las artificiales duran muclio mo responderá) -hi- it ras; pero con todo el resj) eto debido á los bellos ojos que esto lean, he de responderles qife las fior il.l a nles se marchitan antes que las flores de Dios, por (iue iac 3: i ya mandiitas. Aparte de (pie la corta vida de las flores naturales es un argumento más á favor de ellas, todo lo que es muy bello pasa muy rápido; lo mejor de nnoa ojos es la mirada, y i) asa; lo mejor de la vida es el amor, y ¡vive como las rosas! Tero, en fin, suspendiendo mi alegato en i ro de las flores que no toca el hombre más que para cortarlas, voy á contar lo (pu me sucedió una tarde. Tenía y tengo aún un amigo aficionadísimo á dar grandes paseos. o hay cosa mejor ara la salud del cuerpo v aun para la salud del alma. Cuando se mueven mucho los pies, los órganos más nobles y más diíicailtosos le nuestra i conomía, el corazón y el cerebro, ¡cb. an sus siestas vxmío dos viejecitos. Acompañaba yo casi todas las tardes á un amigo en sus largas peregrinaciones por los alrededores de Aladrid, y un día me dijo: -Oye, podíamos ir esta tarde camino do Chamberí; ten. go que hacer en aquel barrio una visita; pero no te alarmes: cosa de cinco minutos. Entregar una carta que me han enviado para él á i l r (iassot, fabricante, y nos largamos i: i c: iíi: ia: iti. -Como tú quieras, le respondí; ¿y de qué es la fábrica de Mr. (iassot?