Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
¡L a patata! gritó la gardenia. ¡Qué osadía! dijo la lila. Mas ella, sin amilanarse ni turbarse, avanzó hasta el centro del jardín, y allí con calma no exenta de amena zadora ironía, habló do esta manera: -Sí, yo misnia: la patata. ¿Acaso no puedo estar donde vosotras? ¿No nos sustenta la misma tierra, no nos mantiene el mismo sol y nos vivifica el mismo aire? ¿Es distinta el agua que bebemos? ¿Porque seáis imas do forma encantadora y color precioso y exhaléis otras perfumes delicados pretendéis despreciarme? ¿Quién os lia dicho (pie si el hombro me quisiera cultivar antes para el regalo que para el provecho no pudiera hacerme más hermosa? ¿Ciué es el clavel sino la simple clavellina de los montos ennoblecida por el trabajo humano? ¿Qué es el crisantemo sino un vanidoso que desciende de la margarita de las praderas? ¿Y tú, rosa, no recuerdas que procedes do la zarza silvestre? ¿Sabéis por qué no ho llegado á flor de salón? Por (iuo el hombre ha encontrado en mí algo más útil que vuestras formas caprichosas y vuestros perfumes embriagadores; vosotras representáis el lujo, el amor a l o bello, y por esto sois adorables y deseadas; poro nada o. s autoriza para ofcn derme y rechazarme; yo represento la necesidad satisfecha, la vida asegurada, vosotras sois á veces mensajeras, del delito y adorno del vicio: yo basto á i V la virtud y la honradez; hasta que yo ó algo de lo que yo simbolizo no en j. tra en el lioinbre, no se le ocurre pensar en vuestros encantos. Vosotras le sois deliciosas al olfato, gratas á la vista; adornáis sus palacios, os copia en sus tapices, os busca para compañeras de su amada, hasta os imita y finge neciamente con telas y con trapos; pero mis tubérculos le alimentan, y la pobreza de estos humildes pétalos está comxiensada con lo que crio bajo tierra y liberalmente ofrezco á quien me siembra. ¿Qué sería de vosotras, orguUosas, y de los que os favorecen si yo no contribuyese al sustento de los que trabajan? ¿Quién construye esos palacios, quién teje esas sedas, quién engarza osas piedras, quién cincela esos jarrones, quién hace todas osas grandezas entre que vivís sino los que me comen en el tajo de la obra, en la puerta del taller, en la acera de la calle y en la mesa de la buhardilla? ¡Mal hacéis en mirarme ce den, porque si me irrito habréis de contemplarme coi do I Sois poderosas porque primero el capricho de la A raleza y luego el amor del hombre á lo que brilla y- oi os ha favorecido; pero ¡ay de vosotras si pecando d. egoístas sois injustas y crueles comidgo y cor aquellos á quienes represento I No os opongáis á que nos sentemos al banquete de la vi la, procurad no sólo que vivamos, sino hasta c, ue gocemos, porque la privación es causa del dolor y de la envidia, engendradores del odio y de la violencia. Si todos aciuellos en quienes yo tengo imperio, porque me deben la existencia, so concitasen (Mintia vosotros, entonces no quedaría en pie ni un salón ni un jardíu; todo lo destruiría mos, y los búcaros y los cristales en cpic vuestros tallos se humedecen y reíios ran, rodarían hechos pedazos como gui jarros de arroyo. Ya que no seáis IM ritativos, por más que alardeáis de olio, sed justos para no ser mañan. i desgraciados. Un estremeciiniento de terror agitó á todas las llores, como cuando el viento tormentoso las tluldega; y la patata, segura do su fuerza, se aloj tranquila, dejándolas atemorizadas y pensando todas, aunque no lo dijeran: Tiene ra zón, tiene razón. JACINTO OCTAVIO -i PICÓN De la R. A. Esp: ifujla. i U! UJOS DE BLANCO CORIS