Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
COLABORACfÓN SPONTANEA os compromisos que nos nnon á la numerosa colaboración de BiiANOo y KBGEOHOS han impedido hasta la fecha publicar algo de lo mucho bueno que nos envían espontáneamente distinguidos artist a s y literatos; mas no queriendo privar al lector de tan peregrinas muestras de ingenio, abrimos esta nueva sección, donde insertaremos lo más saliente que recibamos, advirtiendo al público que los respectivos origínales se guardan en nuestro archivo para acreditar la autenticidad de cuanto publiquemos en estas planas. EL PERRO SABIO ó NO TB FÍES DB LAS APAEIKNCIAS (Historieta) A UNA JOVEN DE ARCHIDONA Al tibio rayo de la blanca luna sentí mi corazón despedir fuego; todo mi amor á ti te puse en juego, smtitndo no tener contestación ninguna. Rajó en mi pecho una pasión profunda, esperanza fatal desvanecida al cabo; sólo pensé beber de un solo trago la ley terrible que tu amor so funda. ¡Bien lo recuerdo! ¡Vacilé un momento! Te quiero mucho sin cesar decía; de la pasión la dije el cruel tormento, y ella mis frases con rubor oía; hoy lloro su desdén amargamente, que me condena á amarla eternamente. J í -yí a. A f 3- ey. ¿3 L CANTARES ANDALUCES Mardita sea la hora (jae fijé mi vista en ti; me jas lesuttao traidora; (quién lo había é desí paresíendo ana señora! Tevo una pena escondía drento é mí corasen; solamente tú, María, paés carmar la pena mía orvidando á ese guasón. AL PARTIR Voy á partir; escúchame: cuando de ti ya lejos esos tus ojos fúlgidos miren al cielo azul, recuerda cuántas veces miramos los reflejos de aquella luna plácida entre azulado tul. Mas si algún día olvidándome te enredas en los lazos da un nuevo amor, y fórmase en ti nueva ilusión, entonces, alma mía, deshecho en mil pedazos, pues que lo olvidas mándame mi pobre corazón. rzi- 2 ¿Por qué al cubrirte el sol con su reflejo cuando empieza salir por l a mañana, te maestras tan altiva, tan lozana, y hasta quieres hacer de él un espejo? iKi que te encuentras con fuerza bastante para contra el mundo poder combatir? 0 es que no sabes que te has de morir y no has de poder pasar adelante? ¡Infelizl no fe sirven para nada QÍ tus espinas n i el ser caprichosa, y morirás por todos olvidada. Ahora en tu favor haré una cosa que de nadie en el mundo es ignorada: confesar que, en efecto, eres hermosa. LAS LAGRIMAS ¿Recuerdas alguna vez aquella noche obscura y silenciosa? ¡Qué noche aquélla! Los dos íbamos solos ed on coche, y no se divisaba ni una estrella enelobseuroazul del firmamento. Al recordar aquei feliz momento, mis ojos se humedecen con el Uanfo, y cruzan por doquier mi pensamiento los momentos ein que te quise tanto, y tristeza y dolor á l a vez siento. En mi ilusión mi mente se enloquece, y dudo ya dé todo, y nada creo, y hay veces en que el mundo me parece un globo de papel bastante feo, y en un horrible caos ine siento envuelto, y dudo si estoy vivo ó estoy muerto.