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JFinal del dúo, con un oko eo indecoroso dt que saben que RaTnón es débil. i anítgos, de aqualla manera; pero Eletitcrio se ríe del pobre Doroteo, rorqne, pena da decirlo, ¡es valetudinario! Blenterio acaba por envenenar al alma de Ramón mostrándole la fotografía de la dedicatoria. Ramón, en el colmo de su cólera, requiere máa aquella prueba; llega Soledad, y trágicamente cortesta á la primera pregunta del jurado: ¡Si! ¡Es verdad! Y cae el telón y se levanta el drama. Ramón se separa do Soledad, se lleva al niño y se bace la cama por la mañana, llorando lágrimas como puños cada vez que mulle las almohadas y ge acuerda de la pérfida Soledad. Llega Soledad cantando por todos los pisos hasta dar con la bohardilla donde vive Ramón; entra para llevarse á su hijo, y él la sorprende, la agarra sin consideración y la obliga á cantar un hermoso dúo. Eleuterio, que viene con unas golfas y un amigo para llevarse á Ramón á la romería 1 f. liHAJItiyiilfl ill ¡y lll p jyl gp l Escena final de la obra, -D. José Mesejo re- velando un secreto. por ver si se alivia de la neurastenia, al verlos tan amartelados, se ríen y hasta le llaman bragazas. llamón se reanima y echa á la pobre Soledad á la calle lo mismo que quien tira una entrega por debajo de la puerta. Soledad va á la Cara de Dios con intención de ver á Eleuterio y citarle por la noche en la obra. Eleuterio cree que porfinaccede Soledad y que ya está por él; y Ramón, que ha oído lo de la cita, saca una navaja, la besa, se corta en los labios y jura que irán juntos á la cita. Llega Soledad á la obra; Eleuterio, impaciente, la conduce al último piso, y ya solos, cuando Soledad se cansa de ver á Eleuterio hecho un puro arrope, se levanta, tira de navaja, le dice todo lo que hace al caso, y Ramón, que la ha seguido, entra diciendo: ÍTo; yo le mataré. Eleuterio ve descubierto el juego, y trata de liarse la manta á la cabeza; pero el buen Doroteo impide el derramam. iento de sangre, porque todavía no ha llegado la hora del arrastre, sino la de colocar la bandera, porque Concha Alcalde ha terminado la finca con felicidad. Eleuterio es precisamente quien tiene que colocar la bandera, y Doroteo concibe, para evitar la catástrofe, un plan diabólico; y cuando la gente, Ramón y Soledad contemplan desde la calle la ceremonia de la bandera, Eleuterio cae desde la altura, haciéndose páte foie- gras. TJn grito horrible suena, y Doroteo, con los pelos de punta, se acerca á los cónyuges para decirles: ¡He sido yo! LUIS GABALDÓN La compañera do Caricaíteras iiz tti. niáneas de Rojas hechas á la luz del farol de la oltra durante la repTesentacíón.