Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
fe- r DRAMA BN TEBS ACTOS Y BN PROSA DB CARLOS ABNICHBS, CON ÜN CUBSTA- GOTAS MDSICAÍ. DEL MAESTRO OHAPÍ, BS íttBNADO BN E L CIRCO DB PARTSH RBCIENTBMBN- TB No diré, como algunos, que La Cara de Dios está en el Circo, ni que vale más de un cuarto y dos, ni seguiré Bofñl arriba, nada de eso; diré sencillamente que La Cara de Dios es el éxito más grande de ia temporada y ainda mais, lo que ya es bastante, afirmación de la cual se puede muy á gusto ser profeta y quedar bastante mejor que el propio Falb, el de la fin del mundo, que nos debe una catástrofe desde el día 13 del mes pasado. Pero, en fin, dirán los lectores que no hayan visto á estas horas, sin duda por estar enfermos, La cara de Dios: ¿Qué pasa? T allá va tal como me lo ha contado un amigo mío que me merece entero crédito: Ramón es un excelente oficial de albañil que trabaja en una obra de Concha Alcalde. Ramón, como toda lagente del pueblo, tiene su oorazoncito y una mujer, Soledad, que le lleva todos los días el cocido á la obra, y el niño, pues Cómo le ponen á Bamón la cahesa á fuerza Ramón, además de cuentos y chismes. de a l b a ñ i l es padre. Ramón es absolutainente feliz: por las noches no sale de su casa, no conoce lo que es llamar al sereno, ni tomar una copa, ni siquiera el honrado juego del mus. Por la mañana á su quehacer, y por la noche también á su quehacer: su Soledad del alma, suya, cada día más churripandí; pero como ¡ay! la felicidad muchas veces no dura lo que un cuarterón do seis reales, R, amón está, llamado, si no á desaparecer como la forma poética, por lo menos á recibir un duro golpe, verán de cómo. IJh. mal hombre, pero buen albañil, compañero de Ramón y encargado de la obra y de ponerle en guardia, sueña con que Soledad, la propia Soledad, le llame algún día o s a m une. ¡J l í i e u t e r i o Bomansa en un ascensor con tres decoraciones nuevas. Y para conseguirlo empieza á sembrar d u d a s e n el corazón del pobre Ramón, que nota con cierta escama que sus amigos se pitorrean de él más de lo prudente; y ya fuera de sí, y fuera de la obra, en la calle, le coge á Eleuterio de las solapas y le hace verter ciertos conceptos poco decorosos para su situación de casado. Eleuterio posee en un cajón de su cómoda un retrato de Soledad, dedicado muy expresivamente á un tal Robustiano, que parece ser que la requirió, dedicatoria que la compromete. El perverso Eleuterio ofrece á Soledad este retrato si accede á sus. amores, y si no, dárselo á Ramón. ¡Un elijan, querido Liniers! Pero Soledad, que es bien nacida, le rechaza, justamente ofendida de la combinación. Doroteo, que es tío de Soledad, se entera y amenaza á Ultimo retrato del primer novio de Soledad Eleuterio con matarlo, después de suplicarle inútilmente que no meta el remo