Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Nuestros lectores saben las cansas á que ha obedecido la huelga, que impidiendo completamente la oironlación de tranvías en todo Madrid, da á la población un aspecto de tranquilidad y quietud verd a d e r a m e n t e extraño. L o s mayorales, c o b r a d o r e s enouarteros y mozos, que desde el encarecimiento de los artículos de primer a necesidad venían tratan de de la HOKLGÜISTAS Y AUTORIDADES precisión de que se les aumentaran los jornales, han celebrado recientemente varias reuniones, de las cuales partió la idea de la huelga. Sorprendida por tal resolución, la Empresa no oree oportuno transigir, fundándose en que los enormes gastos que le ocasiona la instalación de los nuevos carruajes eléctricos que han de funcionar en breve por todas las vías de Madrid no le permite acceder al aumento de jornales pedido por sus empleados, y que hoy quebrantaría mucho sus intereses. Y como la autoridad no ha juzgado prudente ofrecer su intervención, que debiera ser decisiva en estos casos, el conflicto continúa en pie y sin probabilidades de satisfactoria solución. No siéndonos lícito penetrar en el fondo de una cuestión que tan encontradas opiniones provoca, hemos procurado únicamente obtener algún dato curioso, y de nuestras conversaciones con los empleados de unas y de otras líneas se comprueba una vez más el dicho de que nadie está contento con su suerte. Los conductores eléctricos con quienes hemos hablado, quéjanse principalmente de que la necesidad de ir pendientes del aparato y de los obstáculos que puedan presentarse en la vía no les permite la menor distracción. Con las caballerías puede el mayoral abandonarse un poco, porque la costumbre de ir siempre por el mismo sitio y el instinto, EM LA BíiTAClOjS DEL PACIFICO que las hace detenerse ante un obstáculo cualquiera, permiten relativo descanso. Sin contar con que elm. anejo del controle, del freno y del timbre, exigen eaf aerzo superior al de las riendas, el torno y el pito. Este es el parecer de los eléctricos; en cuanto á los mayorales, su principal razón es que en el invierno se hace irresistible el manejo del látigo y las riendas. Dicen que los eléctricos tienen la ventaja de ir á cubierto de la intemperie, pues las plataformas de sus tranvías van resguardadas con cristales que los guarecen del agua y del frío. Por esta sencilla exposición de apreciaciones se comprenderá cuan enojoso es obtener una fórmula que coneilie todos los deseos, y mucho más en una cuestión cuyo fondo ofrece problemas sin duda más difíciles de resolver que los indicados. B. CONTREBAS Y CAMARGO teri m Á GROPO DE HUELGUISTAS FRENTE Á LA ESTACIÓN DE CHAMBERÍ