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más do oinouenta operarios c o l o c a n de 60 á 70.000 metros en u n mes, poique el trabajo de esterar se reduce á ios primeros treinta dias de invierno, pasados los cuales terminan l o s apuros. Entonces, los estereros regresan á su pueblo, y sólo quedan en Madrid algunos que ae dedican á las composturas y á la escasa obra que sale después de comenzar los fríos. Como la mayor parte de los almacenistas tienen fábrica en Crevillente, cuya población vive en absoluto de! a fabricación de esteras, la industria tiene allí verd a d e r a importancia, y á ella se dedican los mismos que durante el invii i á esterar á Madrid. deduce que el oficio s uno de los que j bras ofrecen, puestc época en que la fal oión escasea puedes ganando su jornal candóse al esterado. En la eiaboració nan los operarios bi jornales. Las mujeres que s dican á tejer la j cobran veinte con por cada cincuenta- y los operarios cüge, L eis reales por la unión de las mismas cincuenta varas. Los fabríoautos dsl cordelillo cobran cuatro pesetas por cada cuarenta y cobo varas que tejen, lo que viene á constituir el trabajo de un día; lo mismo cobran los do pita lisa por la propia labor, y llegan á alcanzar jornales de cinco y seis pesetas los tejedores de pita doble. Bu la u n buen operario que coloca diariamente unas ciento cuarenta varas, saca un jornal deveínta á veinticinco pesetas, más el trabajo de composturas, cuyo producto se reparte por igual entre todos. B J decir, que después de trabajar los cuaU. N KSTERBEO renta ó cuarenta y cinco diasque suele durar la temporada, cada operario puede regresar á su pueblo con un beneficio de oehcoientae á mil pesetas, dol que sólo ha de descontar lo gastado en la ma nutenoión durante su permanencia en la corte, cantidad que, dadas las costumbres morigeradas de los valencianos, no debe ser muy considerable. Y ya que de núm e r o s se trata, i n t e n t a r e m o s un cálculo aproximado de la cantidad de esteras que se gastan en Madrid anualmente, y que podemos o b t e n e r con facilidad. Existen unos 125 almacenes de esteras y de alfombras, que suelen colocar. iérmino medio, unos 30.000 os: de donde resulta un tole 375.000, que, con ligero será lo que se invierte invierno en el esterado de los bogares madrileños. Sí se tiene en cuenta la población de la villa y corte, no es el consumo muy crecido, pues la cifra anotada demuestra que están en una proporción de un setenta por ciento las casas que permanecen sin esterar, lo que dado el Ínfimo precio que hoy tiene el producto, prueba á su vez la esaasez de recaraos del vecindario. Esto no impide que durante la época en que los primeros fríos se dejan sentir con alguna insistencia, se vean por Madrid como verdadera plaga las cuadrillas de valencianos en tan considerable número, que no parece sino que sa proponen cubrir de estera el suelo do la capital, cosa que, entre otras muchas ventajas, tendría la de favorecerla industria considerablemente. E. CONTRERAS Y CAMARGO Dí MJM de Blai co Caris y fctograjian Aifenjo i