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Un diatingaido joven de la sociedad de Mairid ha puesto pleito á la empresa del teatro Beal porque ésta había dispuesto de la butaca que aquél tenía abonada el sño pasado. Su abono no esbaba intervenido, y teniendo derecho á él, ha reclamado al Ministerio de Fomento. Lo siento por D. Luis París, que es muy amigo mío, y no voy á tratar hoy de este caso personal. Lo que si quiero probar es que las tres cuartas partes de los perjuicios que sufran los españoles en todo género ie cosas, es porque no reclaman. Todo ciudadano se conforma con que abusen de éljse contenta con chillar, con enviar comunicados á los periódixjos, pero no reclama en debida forma. Y así sucede que en España apenas se pagan indemnizaciones, y el que manda ó administra ó explota un negocio cualquiera, sabe qué puede reirse impunemente del público. Con, toda la fama que tenemos los españoles de altivos y fieros, resulta que somos mansas ovejas, paoientísimos corderos Las empresas de ferrocarriles se apráveehan de esto admirablemente. Los trenes van retrasados, los cotfhos que son del público ostentan en abusiva cantidad el cartel de abonado; los empleados discuten ó regañan con el viajero que se queja; a l o mejor se pasan los túaeles á obscuras. Descarrila un tren, hay cien heridos y contusos, y éstos se curan á su costa. Las empresas de teatros hacen lo mismo. El año pasado ofreció la del Español á los abonados de los viernes catorce ó quince estrenos; admitió ocho ó diez obras de autores conocidos. Ni estrenó las obras prometidas, ni hizo la temporada entera, ni puso en escena las obras admitidas. ¿Quién reclamó? Nadie. Abonados y autoros fueron burlados; la empresa se rió de todos nosotros, y voy creyendo que hizo, bien, dado lo mansos qtis somos todos cuando nos dan en los nudillos. Parece que nos gusta. ¿Quién no ha tenido en algún Ministerio algún expediente de esos que están al despacho siabQ ú ocho años? Así represente la fortuna de una familia, intereses sagrados, derechos indudables, el expediente allí se está. Hoy porque no ha firmado el ministro, mañana porqué es fiesta, tan pronto porque hay crisis, tan pronto porque al director no le da la gana de enterarse, ello es que al interesado no se le ocurre j a m á s citar ante ol juez al ministro, á lo que tendría perfecto derecho. El comercio nos vende de vez en cuando leche envenenada, setas que producen la muerte de diez ó dooo personas, achicoria por café, queso de Holanda hecho en las Vistillas, vino adulterado: pues nosoonformamop, nos dejamos robar en el peso; al que le envenenan con chorizos de cuero no se le ocurre acudir á los tribunales, se deja morir tan resignado como un cabrito. Fuera de España, la reclamación y la indemnización están de tal manera en las costumbres, que precisamente por eso los servicios suelen ir tan bien organizados. El Estado, el comercio, las empresas, saben que o I particular reclama siempre que debe reclamar, y por eso engaña mucho menos que aquí. Hace cinco años volcó en París el coche en que yo volvía de un entierro; me hice dos heridas en la cabeza y estuve ocho días en cama. Inmediatamente nombré un abogado, y entablé la reclamación á la Compañía general de coches, fundándola en que no debía tener caballos que se desbocaran ó cocheros que no supieran guiar. Yo había perdido ocho días de trabajo y había sufrido una conmoción cerebral. En esta forma hizo 1 escrito monsieur de La Baume, que me representaba. A los ouaTenta y tres dias la Compañía general de coches me abonó mil quinientos francos. Pues mientras aquí, en esta España de los abusos, no sea eíjpííJWco el que obligue á todo el que abuso I pagar lo que deba en derecho, no hay por qué quejarfe de que todo vaya como Dios quiera. El osso de don Alfonso J a r a reclamando su butaca (repito que celebraré que el asunto se arregle por tratarse de dos amigos) el caso, repito, es de los que deben hacer escuela. Reclame todo el mundo, téngase la decisión de ser indemnizado, y á la largase irá reformando la costumbre, que ya parece ley, de que todos dependamos del que ejerce mando ó industria ó tiene mucho dinero. IcsBBTo BLASCO