Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LA MUELA DEL JUICIO P A S I L L O CÓMICO E N U N ACTO, O R I G I N A L D E DON M I G U E L R A M O S ESTRENADO EN E L T E A T R O LARA CAKRIÓN J. arra, cesante á la quinta pregnnta, se presenta en casa del dentista Raigón con dos objetos; uno, pedirle diez duros á cuenta da sa antigua amistad; otro, sacarle una muela á su hija; pero Raigón, que además de Raigón se llama andana, se hace el distraído respecto de los diez duros, y sólo se ofrece á lo segando en un día que tiene destinado para los pobres. El desventurado cesante se ofende ante la idea de qae Raigón le trate como á un pobre, y como es natural, vierte algunos conceptos poco decorosos para el inabordable dentista. El criado de Raigón, quejoso también de su amo, propone al cesante una venganza de las más sabrosas. Aprovechando la ausencia de Raigón, que aquel día tiene que ir al Escorial para hacir una operación, le propone que le suititaya, y el dinero que ingrese de los clientes repartírselo entre los dos como pan bendito El cesante acepta la combi nación, y después de animarse con una copita del gran Pedro Jiménez se siente con bríjs para todo, y empieza el desfile de tipos. Dos jóvenes enamorados, en pos del amor y de una muela, la del juicio, se presentan en cisa de Raigón. Pero la chica se siente más aliviada, y antes de que el cesante pueda debutar como dentista, los enamorados se van en busca de algo más agradable. Después llega un señor con un dolor de muelas furioso, y una anlaluza que consigue llevarse al señor de la muela picada, que también se le alivia el dolor al ver á la andaluza. Lu 3 go un lacayo, después un torero y su señora madre política, y todo el mundo se marcha sin dejar al pobre cesante tiempo para lucir sus nuevas aptitudes, y lo que es peor, sin poder cobrar cinco pesetas de aquellas ganancias prometidas, hasta que al subsecretario del ministerio donde solicita un destino el antiguo empleado, se le ocurre ir á casa de Raigón. Esta vez es más afortunado, y consigue sacarle milagrosamente una muela, diez duros y la promesa del próximo empleo. Vuelven los enamorados, y en la dolorida doncella reconoce el cesante á su hija, que lejos de recriminarla, la bendice, porque gracias á su muela del juicio, el porvenir está resuelto. D I B U J O S DE IÍO. JAS