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í. í j f A X v- V i; i4 ác ooYKeciL X -i Al compás oadenoioso de una pavana, vestida con u n traje de medio- paso, en el salón entraste linda y ufana, recogida la falda de Ijlanoo raso. Las tembladoras luces de las bujías saludáronte alegres con sus destellos, mientras tú, coquetona, te sonreías, entornando los ojos dulces y bellos. En medio de la sala te detuviste á un petimetre dando la blanca mano, cumplida reverencia después le hiciste y un rumoroso acorde lanzó el piano. T siguiendo aquel ritmo grave y gracioso del baile que bailaban nuestros abuelos, á la pareja vuelto tu rostro hermoso, le fingías desdenes, pasión ó celos. Ya tras de las varillas resplandecientes de t u abanico, oculta la faz radiosa; ya á través de los claros impertinentes, mirándole entre esquiva, fiera y curiosa; ya pasando á su lado despreciativa, altanera, burlona, desesperante; ya pretendiendo darla de compasiva, buscándole afanosa, tierna y amante; hasta que al fin, tomando flor esplendente que llevabas prendida sobre tu seno, al galán la ofreciste solemnemente, como si le dijeras: ¡Toma, y sé bueno! Cesaron los acordes de la pavana, y tú, luciendo el traje de blanco raso, á mi lado cruzaste linda y ufana; y yo entonces, muy quedo, te dije al paso: -Mientras usted bailaba, me he convencido de que ha habido aquí engaño, farsa ó tramoya; pues aunque disimule, la he conocido ¡Usted es una maja que se ha salido de uno de los tapices que pintó G- oya! JOAQDÍN ALCAIDE DE ZAFRA ií DIBUJO DI MÉNDEZ B R I N e A