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delante y dos ó tros amigos alrededor, emplea el día en hablar mal del Gobierno, del país, ¡de todo! La, gran cuestión, es no hacer nada y repetir en todos los tonos que este país no tiene remedio. i No trabaja nadie! En la Castellana, centonares de ooihes do personas ricas qne pasean y se saludan y son siempre las mismas. La condesil, el mxrqués, el senador, la generala Junto á ellos, una nube de desocupados que pasean á pie m i r i n i o s e unos á otros ó con desprecio ó con envidia. Las señoras se vuelven y se quedan paradas mirando el traje de la que pasó muy bien vestida. Los estudiantes, en vez do repasar las lecciones, van siguiendo á las niñas de la vagancia bien vestida, esperando que anochezca para jugar su partida de billar y después irse al paraíso del Ileal ó al teatro por horas. Los mendigos, que son los reyes de Madrid, recaudan cada uno cuatro ó cinco pesetas sin más trabajo que tender la mano y llorar miserias. Las iglesias están llenas do gente que va todas las tardes adonde hay sermón, reserva, gozos y salve. Madrid se pasa el día en la calle pidiendo sol, tomando el sol, aspirando el sol Y en cuanto empieza Noviembre entra para el Madrid perezoso la gran vida. No es posible andar por las callos más céntricas, porque están convertidas en paseos, y las aceras son el centro de operaciones de cuatro ó cinco mil ricos sin rentas dedicados á ochar piropos á toda mujer que pasa ¡Noviembre! C istañas asadas. Tenorios, cafés hirviendo de gente que alborota, paseos, reuniones, comidas Y óyese por todas partes quo estos presupuestos no pasarán: que el comercio no pagará; quo esto está muy malo; que la situación es más grave que nunca. ¡Beberías! Pasará todo, y no pasará nada. Habrá siempre dinero para divertirse, para jugar, para obsequiar á la novia, para oir á los artistas extranjeros, para cenar en la Viña P y para dej arlo en los cepillos de los templos. i Regeneración! gritan todos los vagos ¿Para qué? ¿Para que Ma drid sea un pueblo a l a inglo sa, ó á la francesa, ó á lo? a kée, muy ordenado, muy metódico, acostándose á las diez de la noche y levantándose cuando cantan las gallinas? Pues no valdría la pena de vivir en él, porque precisamente en su manera de ser consiste su encanto, su alegría, su tradición, su madrileñismo ¡Viva Madrid! ¡Viva Noviembre, que es la gran sinfonía i EusHBio BLASCO Fotografias Asenjo