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cestas de gallinas y grandes barriles, que en un momento forman montones por todas partes. Abrense las cajas, que dejan escapar el olor penetrante del pescado fresco; golpéanse las cubetas del esoabeobe, comienzan á funcionar las romanas, y al vocerío de los que ya pregonan sus mercancías únese el cacareo de las aves, que poco menos prensadas que las sardinas en el barril, están en sus jaulas las infelices. Desviviéndose por atender á todo, por verlo todo, porque no escape nada á su inspección, el vedor, como llaman los industriales al encargado del Municipio, va de una parte á otra acompañado por el guardia que toma nota y le auxilia. Lo que se encuentra en malas condiciones, el pescado que no está fresco, la res ó el ave muerta, son decomisados en seguida é inutilizados preventivamente por medio de la cal para impedir fraudes, hasta que en carros se conducen ai quemadero para su definitiva destrucción. Y en un instante, en menos tiempo del que se tarda en referirlo, queda hecho todo, PRUEBA DE DENSIDAD DE LA LECHE EN DN PUESTO porque precisa desalojar el recinto para la llegada del próximo tren. Las mercancías se trasladan á los carros que esperan, y que inmediatamente se ponen en marcha; algunos rezagados que aún no habían terminado sus transacciones, las apresuran rebajando el precio del artículo, y todo vuelve á quedar en calma, hasta que la llegada de un nuevo tren reproduce fielmente el cuadro. La segunda parte de la obra tiene por escenario la plaza pública en que se abastecen los madrileños. Los veinte ó veinticinco mil kilos de pescado que diariamente envían las provincias del Norte; las doscientas ó trescientas jaulas de gallinas y demás aves que vienen de distintos puntos; todos los comestibles sólidos y líquidos que se reciben en la corte, repártense en tiendas y mercados, y como la primera inspección no basta para darles patente limpia, porque el consumo no es siempre igual y los expendedores no perdonan medio de vender el sobrante, aunque tenga una, antigüedad suficiente para ponerlo en estado de descomposición, se hace necesario una visita diaria del inspector municipal, que recorre los puestas del mercado y las tiendas todas de su distrito, y procede á decomisar cuanto encuentra indigVERDURAS Y HORTALIZAS no del consumo. Para evitar fraudes, las materias denunciadas son recogidas inmediatamente, y las que no se inutilizan en el acto por no ofrecer síntomas inequívocos de sus malas condiciones, son trasladadas á la Inspección por el mismo dueño de ellas, aoom. pañado de un vigilante, y convenientemente repesadas quedan en depósito hasta que el Laboratorio municipal procede á su análisis y dictamina. Si se comprueba su mal estado, van á parar al quemadero; si no, se devuelven al expendedor; pero este caso ocurre pocas veces. El pan es recogido con frecuencia por su mala elaboración, pero principalmente por encontrarlo falto de peso. El que se decomisa por esta causa se reparte entre los pobres y establecimientos benéficos del distrito, por medio de bonos, cuya distribución corre á cargo del teniente alcalde. De esta manera se evitan muchas alteraciones en la salud pública, que de otra suerte estaría amenazada por graves y frecuentes peligros. E. CONTRERAS Y C O I A R G O Fotografías Asenjo. INSPECCIÓN DE CAEKES, PESCADOS Y CAZA