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Klv TKKORIO r) K lUA. COIvIKr) ACTO V. -DON JUAN (Sr. ThmUier) MI baenpadre empleó en esto entera la hacienda mía. Mayo sin romería, Febrero sin máscaras, Julio sin verbenas y Noviembre sin Tenorio, cansarían nna honda perturbación social, casi tanto como si; el domingo de Pascua se suprimiera la primera corrida de toros; pero no sucede así; Noviembre no puede divorciarse de Tenorio y con él llega invariablemente todos los años. Ya en los últimos días de Octubre se sienten en los carteles dé los teatros los aldabonazos del Comendador, dispuesto á filtrarse por los muros más Qspesos de las contadurías. Tiene el Tenorio público en todas las edades. Cuando somos niños, el Tenorio nos entretiene y nos recrea en su primera parte; después, el cementerio, aquellos muertos que entran y salen como en sus mejores días de vivos, la voz cavernosa y profunda del Comendador, el eco lejano de los cantos funerales, nos amedrenta, nos asusta de tal manera, que nos acostamos ocultando l a cabeza debajo de la almohada y tapándonos con las mantas para librarnos del Comendador. Tanto es asi, que nuestros padres se aprovechan del malogrado D. Gonzalo, como le llamarían ahora, para convertirle en eoco de sus hijos, y hay quien al decir ¡Que viene D. Gonzalo! consigue que la criatura llore con verdadero aliinco. lia. empresa de la Comedia ha vestido este sño á Don Juan oon las mejojesvgalas, fundándose sin duda en que siempre vive con grandezo, quien hecho á grandezaestá; el Tenorio de la Comedia e ha remozado: atrezzo, decorado y vestuario del mejor gusto, sin omitir gastos ni sacriñcios de ningún género, esfuerzo muy digno de aplauso, pues supone verdadero amor a l arte. Las tradiciones nos presentan al gallardo D. J u a n altisonante, oampa 1 ACTO III. -DOÑA IMÉS (Sra. Pino. Que en profesando, es preciso renunciar á cuanto amé. V AV ACTO II. -DON JDAN. Y si se casa mañana, -mañana será otro día. V nudo en el decir y gr. t indo tanto ó más que los íflWiíos de la hostería del Laurel Yo creo que para que D. J u a n o nvenza á doña Inés de la pureza de sus amores, de su avasalladora pasión, no es menester que le lastime los oídos oon una declaración amorosa á toda voz; antes al contrario, el D. Jnan, sobre todo en la famosa escena del sofá, debe ser persuasivo, insinuante, dulce, como cumple á un alma enamorada, retratando en la misma inflexión de su voz todo u n amor intenso, vibrante; porque seguramente si don J u a n al acercarse á doña Inés la hablase á gritos, es seguro que ésta, lejos de sucumbir á la música de las palabras de D. J u a n echaría á correr, dejándole solo en el sofá. En esta sentido Emilio Thuillier ha hecho un Tenorio perfecto, enamorado, galanteador, bravo, arrogante al reñir, delicado, tierno alamar; en este claro obscuro está, á mi juicio, el justo valor del Tenorio. Hosario Pino, para quien la empresa era difícil, de verdadera prueba, salió airosamente de su empeño, dando simpático relieve á la candorosa dcña Inés. Donato, como siempre, admirable intérprete ele D. Gonzalo de ÜUoa; Manso, Echaide, Gonzálvez y Aroila, los secundaron muy discretamente, contribuyendo al mejor resultado del conjunto. El escultor Sr. Larraz no resultó un Benlliure, pero tampoco un esoalpelino; las cosas en su punto. Amallo ha pintado varios telones admirables de entonación y de justeza. L a apoteosis fué justamente celebrada y es del mejor efecto. ¡Bravo, maestro! Lüís GABALDÓN Fotografías Fransen ACTO ÚLTIMO. Es el Dios de la clemencia- el Dios de Don Jnan Tenorio.