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Un mantel histórico En uno de los principales restaurants de Viena se exhibe al público una curiosidad realmente notable: un mantel cubierto de bordados que reproducen una colección de autógrafos cu -i S i; -y- iri ¡i riosos. En él se ve, en efecto, las firmas de archiduques y archiduquesas del i m p e r i o austro- húngaro, las do la ma 1- 5! 2 1 T T Tüfelí yor parte de los soberanos europeos, las de artistas y literatos célebres. El dueño del restaurant invita á las celebridades que lo visitan á que firmen con lápiz en el mantel, y sobre la firma auténtica se borda luego con sedas de colores, que hacen el autógrafo más duradero y muy original. E! poder de ia imaginación Es muy curioso el experimento de que da cuenta en la Psychologictd Meview el profesor M. Slosson. Con él se demuestra hasta qué punto paede influir la sugestión en el juicio de las multitudes. El experimento se realizó en la Universidad de Wyoming con ocasión de una conferencia popular. Había preparado M. Slosson una bbtellita de agua destilada, envuelta cuidadosam. ente en algodón y encerrada en una cajita. Después de haber realizado varias pruebas de otro género, dijo que deseaba saber, para deducir observaciones que manifestaría más tarde, en cuánto tiempo se difundía un olor en la atmósfera de aquella sala. Rogó á sus oyentes que apenas advirtiesen el del contenido de la botella, se lo hicieran saber levantando un brazo; sacó la botella de su cajita, vertió un poco de agua en el algodón, afirmando que estaba seguro de que ninguno de los que le oían había olido nunca aquella composición química, y, reloj en mano, esperó el resultado de la prueba. Al cabo de quince segundos, casi todos los que estaban colocados en las primeras filas de asientos habían levantado la mano. A los cuarenta segundos, el olor llegó hasta el fondo de la sala en ondas paralelas muy regulares. Las tres cuartas partes de la concurrencia afirmaron que percibían el olor. La minoría, refractaria á la sugestión, estaba compuesta en su totalidad de hom. bres. Tuve que dar por terminado el experimento- -dice M. Slosson, -porque algunos de los oyentes de las primeras filas ¡se sintieron enfermos por lo penetrante del olor! Globos de aluminio No es el único fin de todas las invenciones militares el perfeccionamiento de los medios de destrucción. Hay algunas que contribuyen, por lo contrario, al progreso, y entre éstas debe citarse en primer término los estudios é investigaciones sobre la navegación aérea. No hace mucho que se verificaron en Alemania interesantes experimentos de aeronáutica, cuya originalidad estribaba en ser el globo de metal en vez de tafetán de seda. Sohwartz, un famoso ingeniero, construyó por prim. era vez globos de aluminio dirigibles, que poco á poco van perfeccionándose y son una esperanza de próximas realidades. El propulsor de estos globos, que consta de tres hélices, es accionado por un m. otor de potencia de 12 caballos de vapor efectivos. El globo, cuyo grabado acompaña á estas lineas, tiene una longitud total de 50 metros; su volumen es de 3.700 metros cúbicos, y su peso de 3.560 kilogramos. Costó 200.000 marcos. El resultado de las primeras ascensiones fué, aunque no tan completo como se esperaba, bastante satisfactorio. IJn nuevo inventor, el conde Zeppelm, ha ideado interesantes modificaciones en el aparato, y para dedicarse á su construcción se ha constituido en Stuttgart una sociedad explotadora con 800.000 marcos de capital. CHAMBRÚN