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(DISCURSO Señores: Estoy conforme d, el todo con el principio de que para ser felices se impone el separatismo. El régimen más perfecto de todo el orden político, consiste sencillamente en ser estados chiquitos, con su religión, su idioma y gobierno respectivos; pero nada de regiones; no, señores; ¡por distritos! para que todos los hombres ocupemos puestos dignos y seamos personajes en el pueblo en que nacimos. Expondré varios ejemplos bastante claros. Yo mismo, que soy hijo de Madrid, aunque me esté mal decirlo, llegaría á presidente del Consejo de Ministros del distrito de la Audiencia ó cualquier otro distrito; cualquiera de mis hermanos llegaría á ser obispo del barrio de Salamanca, diócesis d gran prestigio, si no llegaba á ser papa del templo de San Francisco; otro hermano llegaría, por su saber y heroísmo, á capitán general de quince ó veinte vecinos de cualquiera de las calles del barrio donde vivimos. Mi tío Lucas serla emperador del Hospicio; mi hermano el mayor, entonces, á título de sobrino, era el príncipe heredero del imperio de mi tío, porque mi tío no tiene con mi tia ningún hijo. Las excelentes ventajas de este régimen político no es sólo para personas, es también para edificios; verbigracia, el ciento veinte de la calle del Barquillo, que es una casa modesta, e vería de improviso convertida en Oran Palacio- nacional legislativo, con salón de conferencias, y restaurant, y pasillos para hablar los periodistas DIBUJO DE X A U O A R Ó 5 PARAT w. dominando el calvinismo. En el distrito de al lado estado libre lo mismo) se adoptaría el idioma caló romanó castizo, con un gobierno autocrático que impondría el despotismo, y la religión católica, y costumbres y usos chinos. ¡Ah! ¡Sería encantador este régimen novísimo! Se llamaría Ultramar al otro lado del río. Y Avila y Jaén serían dos lugares remotísimos Se leerían carteles y muestras por este estilo: Biblioteca nacional de la calle de Peligros y anuncios á este tenor: G- ran fábrica de ladrillos nacional de don Fulano, en nación constituido. Y, en fin, señores, que creo que por el separatismo llegaré á ser presidente del Consejo de ministros del distrito de la Audiencia, de la Inclusa ó del Hospicio, y que quiero separarme de cuasi todos. He dicho. F É L I X MÉNDEZ con los catorce políticos del Estado independiente de la calle del Barquillo, constituido en república que hablaría el griego antiguo, con su libertad de cultos,