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r r AS fwm Cierro k s o j o s y em la obscuridad de lo párpados caídos evoca la ansiosa vista todo el animado eínemató rafo que t i e r r a bendita, la má adorada por los suyos, la más amable y abierta para los extraños present a á los 03.O S del forastero en estos día de fiesta y de bullanga i- os exwanos, presen Oreo v r la calle de Alfonso al anochecer del día 11, aún no apagado el estruendo de los morteretes aue anuncia. om a mediodía el comienzo de los festejos. Inmensa concurrencia llena la hermosa vía 4 u e H o entero que circula desde el Pilar al Coso y desde el Coso al Pilar, cuyas cúpulas y c u p u l i r se e l e v al d e o como burbujas del hervor creyente producido por millares de fieles que aman y rezan. No hay Í b í l c L s t luminarias, ni una casa sm colgaduras; hasta los farolillos de las castañeras, que aquella nSche plantan puestos en las bocacalles, se pavonean enorgullecidos de tomar parte en la g eneral i l u m i n a c i ó n S í o s de estudiantes florean en la esquina del Pasaje á las chicas de Zaragoza aue sin tener l TM o f Orrupos de vive. a y animación de las muchachas de M adrid, muestran en s J í L I s pro r o s qfe Z t Badiantes de l z muestran los escaparates de las joyerías variedad infinita de imágenes del Pilar en tn, ln. los tamaños y metales; salen del templo con el murmullo de los devotos que desfilaT feco de la fl 3 lÍ t o r g a n o y d e las voces concertadas y atipladas de los í c o qne c a n t U s u i t e s en e í c o- b a T o de L T? y y todavía dura la animación en la avenida del Pilar cuando los ómnibus de las fondas se cruzan henchidos de viajeros que acaban de llegar en el mixto de Madrid ó en el correo de Navarra Hasta que pasa la novena de la Virgen, ya no cesa un momento el hormigueo de fieles bajo las naves del alegre y luminoso templo del Pilar, que ofrece con la austera catedral de la Seo el mismo poderoso contraste que ofrecen los misterios de gloria y los de dolor, la coronación de la Virgen en los cielos y la crucifixión de Cristo en la cumore de J erusalem. ¿Cuánta gente visitará estos días el templo del Pilar? Contarla es imposible, pero es fácil calcularla por el número de monedas que arrojadas tras la verja de plata de la capilla son recogidas cada media hora por los monagos armados de bandejas y esportillas. Contad si no, las velas que arden continuamente sobre la verja, y que apenas encendidas son renovadas por otras que acaban de llegar. E s p i a d á q e l a b a J a servidumbre del templo barra con grandes escobas, arrancando con serrín húmedo la tierra pegada á las losas, y veréis los grandes montones de polvo que dejaron en el Pilar las suelas de cánamo de laa alpargatas. Es tierra de Aragón, ofrenda inopinada de los fieles, que recogida en tiestos haría brotar sin más semilla la vir ¡A LOS TOROS! ginal azucena y la rosa mística.