Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ñ Vo íf i %4 Víi 1 j IR DE TRAPILLO Mutatis mutandis, la afición do los madrileños á buscar recreo y expansión en los alrededores de la villa y corte, ha sido igual en todas las épocas. Lo que hoy son para el caso las VenL. los Viveros, la Bombilla, la Puente de la Teja y 1 a merenderos de los Cuatro Caminos, eran hace 1 li -siglos el Sotillo y la huerta de Juan Fernánf il v. la Pradera del Corregidor y los sotos de Lu M y Migas Calientes. aquella época, y madrileña pura, es la frase trajjillo, cuyo origen explica minuciosamente ui u á s curioso escritor de costumbres que tuvo por entonces Madrid: Celebra la Iglesia, dice Juan de Zabaleta, al evangelista San Marcos en 25 de Abril, y este día el vulgo, más movible que son los cortesanos, acostumbraba ir á visitar á este santo en una ermita que estaba una legua de la corte. Era tan largo el número que salia, que le pareció á la nobleza viciosa que sería holgura verle salir, y á verle salir con devoción alegre se iba en sus coches con curiosidad ociosa á la calle de Fonoarral. Apagóse la devoción en la plebe, y quedó la costumbre en pueblo y nobleza de ir este día á este sitio. Los nobles dicen que á. ver el trapo; los plebeyos que á orearle, y por esto esta fiesta tiene por nombre El trapiUo. Claro es que á satisfacer su curiosidad irían los nobles senoillamente vestidos y aun disfrazados, para no excitar con sus galas el espíritu de chunga de los plebeyos, ya bastante excitados por el vino y los bailes. De ahí la frase Ir de trapillo; es decir, vestido con sencillez y modestia, de modo que no se llame la atención de las gentes, y á propósito para mezclarse y codearse con personas de más baja condición social. La fiesta de San Marcos ha desaparecido de las costumbres populares, oom. o también la más famosa de Santiago el Verde, que se celebraba en el Sotillo el día 1. de Mayo, y que movió la pluma de casi todos los autores dramáticos y novelistas contemporáneos. Y hacemos mención de ella, no sólo porque es imposible olvidarla cuando hacia aquellos tiempos se vuelve la vista, sino porque en muchas obras y artículos de reconstrucción histórica se confunde al Trapillo con la fiesta de Santiago el Verde, que eran dos cuadros de costumbres perfectamente distintos é imposibles de confundir. El propio Juan de Zabaleta, hablando de la última de las fiestas citadas, señala la distinción diciendo: La plebe ínfima, desgranada por aquellos suelos, ya se junta en ranchos, ya se aparta en pendencias, ya se m. uele en bailes, ya se apelmaza en tragos. Pero esta descripción es más natural de la tarde del día de San Marcos Evangelista. A esta holgura llaman el Trapillo. Los nobles, por consiguiente, acudían sin reparo ni precaución alguna á Santiago el Verde, como hoy se va á Recoletos para Carnaval, á comer á los Viveros, ó al Retiro en las mañanas de Abril y Mayo, más famosas en aquel tiempo que ahora. Y adonde había que ir forzoBam. ente de trapillo era á la fiesta popular de San Marcos, ni más ni menos que ahora ocurre con la pradera del Canal en Miércoles de Ceniza, con las meriendas en las Ventas, y las tardes de Mayo en la pradera baja de San Isidro. Y eso que ahcra se han borrado, ó mejor esfumado mucho, las diferencias de clase y de indumentaria personal. DiECJO DE KSTEVA. N AsTÓN MARTIN