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DE TEATROS Con La vida bohemia del gran Murguer se alzó el telón del teatro de la Princesa. Las ingeniosidades de aquellos bohemios, sns grande s dolores hábilmente disimulados y encubiertos por una continua sonrisa, el amor sublime de Mimi, todo lo grande que anima la obra de Murguer, llegó al público que asistió á la inauguración del teatro de la Princesa, frío, galvanizado, cursi; esta es la palabra: cursi. La muerte de Mimi en aquel cuarto pobre, frío, sin otro calor que el cariño de los generosos bohemios, no fué sentida; murió Mimi sin qae el público se conmoviera de aquel tremendo y descarnado cuadro. T sin embargo, ¡cuánto más delicada y dulce es la figura de Mimi si se la compara con la de Margarita Gautier! Seguramente el recuerdo de La Dama de las Camelias, con ser muy anterior la obra de Murgaer á la de Damas, influyó notablemente en la actitud del público. María Tabau, con el detenido estudio que hace de todos cuantos papeles interpreta, dio poderoso relieve á la figura de Mimi. Aplausos y muchos merece Ceferino Palencia en su constante afán de hacer del teatro de la Princesa un centro de cultura, dando á conocer cuantas produ- i- Mini i- Mrair. i ras gozan el favor de públicos eduo. i los y ulliis. MARÍA TDBAU Fo og. Huerta VÁ loiitro de la Comedia, en el que se han hecho ri- iiius del mejor gusto, celebró su inauguración 1 iii í) positivo. La compañía ha sufrido uiía baja E jUbiLiIu: la de Carmen Cobaña, que este invierno liará una excursión por los teatros de Andalucía. Rosario Pino ha realizado un notable cuarto de conversión, aunque muy provechoso para ella. De Lara, abandonando la comedia en un acto, ha pasado al género grande, á la alta comedia, y en justicia hay que confesar que en el cambio nada ha perdido la distinguida actriz; antes al contrario, los nuevos aires le han probado bien. La obra de Tamayo es la mejor presentación para una actriz; los encontrados y diversos sentimientos que se agitan y luchan en el alma de Cecilia necesitan la posesión y el dominio escénico de su intérprete; y precisamente Rosario Pino tiene inmejorables condiciones para encarnar felizmente un carácter como el de Cecilia. Su voz sugestiva, modulada con indecible coquetería en los momentos de pasión, llega y persuade con su hablar ingenuo y candoroso. Su figura graciosa, los encantadores mohines con que pone en juego su cara, y la transparencia de sus ojos, azules como el cielo de su tierra andaluza, son su mejor secreto para triunfar. En Lo positivo puede decirse quedó consagrada como actriz dé indiscutible mérito. vl v ROSARIO PINO Folog. Áudciiard Luis GA BALDÓN