Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EL TENOR BIEL En los Jardines del Buen Betiro, donde comnnmente la ópera es lo de menos y el paseo lo principal, se ha revelado un tenor de primera fuerza. El éxito ha sido unánime y estruendoso; no sólo el público lo ha sancionado con sus aplausos, sino que distinguidos escritores, cuya opinión representa muchas contratas, han refrendado el falló de la sentencia popular. Así, Mariano de Cavia, en una supuesta carta de Julián Gayarre al nuevo tenor, que también se llama Julián, le transmite estos consejos de D. Hilarión Eslava: Es menester, Julián, que aprendas á distinguir el oro de buena ley del oro falsificado. Mientras lo aprendes, hazte cargo de que tienes una espléndida y finísima onza de oro de las que ya no hay. ¡No la cambies! Mira que si la cambias, habrá de ser en perras chicas y roñosas, en calderilla ruin, en vil morralla. Enséñala á tiempo, y aun si quieres, ponía delante de un espejo, y todo el mundo verá dos onzas: y so es el crédito, sogúu una definición famos. a: hazla brillar, y sobre t. lo liazla sonar. C n sólo mostrarla liál, ¡lluontu y sonarla prudentemente, Imdrús ú rpr D. JULIÁN BIEL vtog Segura BIBL EN LA AFRICANA Potog. Méndez manta de Dio. s (juieut- s te digan: Pero: ¿qué Jicoesiiiad tiene usleil de cambiar... Y te onc. nti- ar. is, ían do l) ól, ilis bólúlis como osta alteruativíi, con un inacabable chorreo do monedas de platii, modestas, sí, pero o. mstantos y soguras: y alhi tú; tú verás si las gastas ó bis guardas, ó qu- Cuando llegue la hora do cambiar la onza de oro fino- -porque, Llamarada y tocayo, todo llega en rato mundo, -le darán por ella, no la calderilla do lioy, no la i) lala lo mañana, sino iiuoBosLimnbles logaj- s do est impitas azules, grises, rojas, pardas y aun do color indolinido, poro le cobro seguro. ¡Guarda la onza, üin! Guarda la onza, así para el- r. o cumu para ei portamonedas. El efecto de éste y otros autorizados elogios han sido las peticiones de contratas que de todas partes de España recibe el flamante artista zaragozano. De origen modesto, ha luchado varios anos entre su vocación y pasmosa aptitud artística y Ja necesidad de atender al sustento de su familia manejando la brocha de pintor. Amigos y protectores le ayudaron en estos últimos años, facilitándole el ingreso primeramente en el orfeón Eco dé Mar árírf, y luego en el cuerpo de coros delEeal. El público, sin embargo, no se había fijado en él hasta que le ha oído cantar en los Jardines.