Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LO DEL TRANSVAAL A juzgar por la enérgica aetitud de los boers y por los preparativos que acumula Inglaterra en su colonia del Cabo de Buena Esperanza, es inminente la lucha entre la poderosa Albión y la pequeña y valiente república sudafricana. Los boers, en perfecto acuerdo con su presidente Mr. Kruger, se disponen á defender su inüependenttia, n u e v a m e n t e amenazada por la ambición inglesa; y de estallar la guerra, como su resultado final no es dudoso, las naciones civilizadas volverán á contemplar MR. CHAMBERLAIU cruzadas de brazos la gran iniquiMINISTRO DE COLONIAS DB INSLIIKBBA dad del dereoko del débil atropellado por las fuerzas del poderoso. La lucha que se prepara es tanto más interesante, cuanto que parece seguro que otro pequeño Estado, el de Orange, al ponerse animosa y generosamente al lado de sus vecinos del Transvaal, como inducen á creer los últimos telegramas, parece designado también á ser víctima de la rapacidad británica, que aprovechará esta ocasión para hacerse dueña de todos los ricos territorios sudafricanos, en cuyo subsuelo existen inagotables tesoros de oro y diamantes. La república sudafricana del Transvaal está separada al Este por la alta cordillera de los montes Drakemberg, de la colonia de Natal y de la Zululandia. j Confina, también al Este, con las posesiones portu guesas. El río Vaal forma su frontera Sur, separando la del Estado libre de Orange, que á su vez confina por su parte Sur con la colonia inglesa del Cabo de Buena Esperanza. No es ésta la primera vez que la codicia inglesa MR. f BKSIDEKTB DB LA BEPÚBLICA DEL TBANSVAAL EL TRANSVAAL Y SDS LÍMITES pone en peligro la independencia del Transvaal; mas hasta la fecha, la pequeña república ha vencido, lo mismo en la lucha sostenida en 1877, que en la reciente tentativa del doctor Jameson, lugarteniente de Cecil Bhodes, primer ministro que era de la colonia inglesa del Cabo. A raíz de semejante atropello, debidamente contestado por los boers, Inglaterra impuso penas ridiculas á los filibusteros de Jameson y separó de su cargo al ambicioso fundador de la Rhodesia. Cecil Bhodes se prepara á tornar desquite de aquel fraoaso poniéndose de acuerdo con Mr. Chamberlain, ministro de las Colonias de Inglaterra. Dotados ambos de igual entereza de carácter y con la misma ambición y falta de escrúpulos, han preparado admirablemente la comedia diplomática, que ha de tener un epílogo sangriento y una moraleja que ya no puede ser más inmoral. LOS BOBRS MONICIONÁNDOSE