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El ejercicio de! baile Un alemán aficionado á la estadística se ha entretenido, á falta de oonpaoión más útil, en calcular el número de kilómetros qne se recorro bailando. Según sus observaciones, bailar un vals equivale á caminar un trayecto de 1.206 i metros para cada nao de los bailarines. Los qne cultivan la Tna- urka se quedan más cortos, puesto qne su esfuerzo no pasa del que emplearían en recorrer una distancia ele 950 metros. La polka representa 870, y el pas de quatre 800 escasos. Con estos y otros datos análogos á la vista, el aludido investigador afirma que en un gran baile (no da ia medida de su grandessa sino por su duración) que empiece á las diez de la noche y termine á las cinco de la madrugada, el danzante que haya tomado parte en todos los bailes, incluso el cotillón, habrá dado 28.000 pasos, que vienen á ser unos 19 kilómetros; esto es, la distancia de Madrid á las Rozas, ó de Madrid á Paria. ¡TJn paseito! El maná de los hebreos De las gentes que no ponen los medios á su alcance para ganarse la vida, so dice que están esperando el maná pero muchos de los que tal frase emplean no saben qué clase de alimento es ese. Los nómadas del Sahara y los habitantes del Sur de Argel le llaman Atissecli- el- Ard (excremento de la tierra, dicho sea con perdón) y es un criptógamo grisáceo, del tamaño de un guisante, cuya parte superior presenta asperezas de tres á cuatro milímetros de longitud. Su interior, de aspecto farináceo, es de un color blanco mate. El maná crece espontáneamente, y es a, y efímero. Hay que recogerlo por la mañanita, apenas aparece, porque los rayos del sol lo desecan, y oonvirtiendolo en polvo, le hacen desaparecer coníundido con la arena. Sabe á setas y es bastante nutritivo. Crece (muy poquitito, por supuesto) en Persia, en Arabia, en Mesopotamia y en casi toda la extensión del Sahara. T esta lejanía de su producción es la que puede e xplicar para los españoles lo acertado de la frase esperar el maná Aquí no hay maná que venga. Los ciegos rusos Más de 190.000 oie -os hay en Rusia. Están allí, según estadísticas fidedignas, en proporción de dos ciegos por cada mil habitantes. En ninguna otra nación del Continente europeo es tan excesivo el número de seres privados de la vista. Se asegura que estas perturbaciones oftálmicas deben ser atribuidas á la nieve, que cubre aquel suelo durante muchos meses cada año: á las costumbres de falta de limpieza del pueblo, á la mala alimentación y á una higiene deplorable. Un barco anfibio El Svanen (en castellano el Cisne) es un vaporcito que mide 13,80 metros de eslora y 2,85 de manga, y puede transportar 70 viajeros de cada vez Constituyen la originalidad de este buque dos pares de ruedas colocadas en su base y sujetas á fortísimos ejes interiores; las de delante son ruedas motoras, y las de atrás son r u e í a s locas. Valiéndose de ellas hace ei Svanen un servicio mixto entre dos lagos próximos á Copenhague, que están separados uno de otro por un istmo de 360 metros de longitud. Antes, para hacer el viaje que realiza ahora este novísimo vapor, era preciso atravesar embarcado uno de los lagos, desembarcar en la orilla, andar loe 850 metros y embarcarse nuevamente. Ahora han desaparecido tantas molestia El Svanen, al acercarse á tierra, encarrila en unos rails, pone en movimiento sus ruedas por na. edio de una transmisión, recorre el istmo y vuelve á caer al agua del otro lago, para terminar el viaje en la orilla opuesta. El inventor y constructor del Svanen es M. Lector- Magrell, á quien ha pagado la Municipalidad de Copenhague 11.000 coronas por el vaporcito. Este hace tres viajes diarios durante la semana, y todos los que puede los días de fiesta. CHAMBRUK