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MSTÁ EN SANTA. TERESA La vida que hace Sagasta en esta época del año es reposada, de beatífica tranqTiilida, d. Se ha propuesto no pensar nada serio, grave, que le preocupe, y lo ha conseguido. Contemplaba asomado al mirador de su casa á un infeliz pordiosero que valíase para andar de dos muletas. Un amigo y devoto correligionario, observando aquella actitud serena, pensativa y cavilosa del jefe, exclamó como queriendo halagar su amor propio: ¡Lo que estará discurriendo ahora D. PráxedesI Daría cualquier cosa por saberlo. íi- í r l S í Daspués de breve pausa, explicó el mismo Sagasta la profundidad de sus meditaciones. -Estoy calculando, dijo, el número de cojos que habrá en Avila. Los grabados de esta página reproducen escenas que se repiten todas las tardes. Es Santa Teresa balneario famioso por sus aguas nitrogenadas y por ser excelente estación climatológica de altura. Sagasta acude á él con puntualidad, y toma diariamente las inhalaciones, bajo la dirección del doctor Fernández de la Campa. Allí charla con t o d o el mundo; mejor dicho, todo el mundo charla con él. Unas veces e s c u c h a de verdad: otras parece que escucha. En cierta ocasión daba á Sagasta una jaqueca un insoportable hablador. Creyendo D. Pablo Cruz que ya se propasaba mucho más de lo PASEAUDO G L conveniente el dirjursante alentado por la resignada complacencia que hallaba, le dijo: -No siga usted, porque es inútil; no le oye. LLEGADA AL BALKEAEIO ¡Cómo! replicó el otro sorprendido. -Sí, mírele usted bien, y verá que no le escucha; está aislado. La familiaridad con que á todos recibe y trata, proporciónale simpatías entre los numerosos veraneantes de Santa Teresa. Se había formado un corro alrededor de una do esas básculas automáticas que pesan echando una moneda de diez céntimos. -D. Práxedes, ahora le toca á usted. -No, de ninguna manera. Como estoy tan delga A i. -m DESPEDIDA PARA AVILA distas, van á decir en seguida, y con razón, que soy hombre de poco peso. D. Práxedes pasa en el balneario un par de horas todas las tardes. Al caer el sol vuelve en el coche á su casa de Avila, donde ni se hace política ni se habla siquiera de ella. GABEIBL R ESPAÑA Avila 2 Septiembre 1899 Fotografías Asenjq