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que comunica con amplia galería de donde arranca la escalera principal. A la izquierda, el salón de recepciones, la sala de billar y el elegante comedor con vistas á la playa, en que se respira aire purísimo. Otras piezas de este piso son el cuarto- vestuario, el salón- despacho de S. M. la capilla y la biblioteca. En el principal, entre otros cuartos, hay el de dormir de S. M. la Reina, con cinco piezas; el de S. M. ol Rey, sala de juego del mismo, habitaciones de SS. A A. la Princesa de Asturias y la Infanta María Teresa, salas de estudio, de hidroterapia, etc. Desde las habitaciones particulares del Roy puede subirse á la artística torre que remata el edificio, la cual ofrece á sus veintiocho metros de altura sobre el nivel del terreno, ya de por sí elevado, una vista panorámica hermosísima por mar y por tierra. El decorado de las habitaciones es, en general, sencillo, de modesta apariencia, aunque de positivo valor todo lo que allí se encierra. Los tonos claros de la oi- namentación y la luz intensa que flota en ol ambiente, dan un sello peculiar á la regia morada en donde nuestros monarcas pasan los meses de estío. Las maderas de los pisos son riquísimas, admirables los trabajos de talla realizados en zócalos y chimeneas, y de inapreciable buen gusto los herrajes construidos en Eibar. La casa llamada de Oficios dista del Palacio unos veinte metros y se comunica con éste por medio de una galería. Consta de dos pisos, en. los que están repartidos los despachos y dependencias de los jefes superiores de Palacio, cuartos de los conserjes y personal subalterno. Aquí también so encuentra la cocina, con entrada aparte para el servicio. s o MAJESTAD EL REY EN LA SALA DE BILLAR El local destinado á cocheras y cuadras tiene al centro la estancia de cocheros y lacayos y el guadarnés; á ambos lados las caballerizas, dispuestas para veinticuatro plazas cada una. El depósito de carruajes completa la distribución de la planta baja; en la principal no hay más que roperos, dormitorios y almacén de piensos para el ganado. Tal es, á grandes rasgos descrito, el palacio de Miramar. En él procura Su Majestad la Reina Regente hacer vida tranquila, sin desatender por eso los graves asuntos de Estado, y mucho menos sus obligaciones de madre tierna y cariñosísima. Entre éstas, ninguna le inspira tan particular predilección como las que se relacionan con la clara inteligencia y firme voluntad, que ella educa y encauza, de su augusto hijo D. Alfonso XIII. GABRIHL R ESPAÑA San Sebastián, 15 de Agosto de 1809 Fotografías Franzen