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SECCIÓN RECREATIVA SOLUCIONES oorrsipondientes al número antarioi- A la charadita en salto de caballo: Primera, rio; segunda, letra; tercera, nota; y todo, po- Jítico. Solución á la charadita: Silvela. A la charada en acción: Eminente. Al logogrifo- jeroglifico: Mes grande: Gendarmes. unos rateros dejaron á un marqués en la calle hasta sin camisa. -Tenga usía muy buenas noches, dijeron los ladrones. Por qué no me quitáis también el usía? CIENCIA RECREATIVA ün oficial dirigió una instancia al ministro de la Guerra reclamando el pago de sus a l c a n c e s y asegurando que se moría de hambre. El ministro le llamó un día á su despacho, y viéndole con grandes mofletes y muy colorado, le dijo: -Pues la cara de usted engaña. -1 Oh, mi genera, l! esta cara no es mía; se la debo á la patrona, que me mantiene hace tres meses. JBKORLiFICO, POR K. I JBNA JEROGLIFICO A l QUE SON Wl y- Al QUE SON 3 y ü n pintor muy malo decía que pensaba blanquear la casa para pintarla luego. -Apruebo tu plan, le dijo un amigo, eón una pequeña modificación. ¿Cuál? -Que la pintes primero y la blanquees después. Dn chico quería acariciar á ün loro. -Note acerques, le dijo uno de la casa, porque te picaría. -iPor qué? i P o r q u e no te conoce. -Pues dile que me llamo Eugenio. SñlW i BTJZÚN DE ALCANCE Sr. D. A. M. Z. -Burgos. -Su charada se insertará próximamente. Sr. D. F. B. -Ciudad Real. -Verdaderamente es tan enigmático el tiío que manda, que es preferible que no se publique, y así resultará á s enigmático. ¿No le parece á usted? Tinieblas. -Madrid. -Le voy á recordar á usted un cuento parecido. En cierta reunión donde se contaban cuentos, instaron mucho á un caballero á que contara algo; el hombre se disculpaba diciendo que nada sabía; ya muy solicitado, dijo: -Yaya, pues les contaré á ustedes una cosa; pero, vam s, no tiene gracia. Pues señor, en Málaga tenía un amigo que llevaba siempre un perro grande de Terranova, y siempre que salía, el perro iba detrás. ¿Y qué más? interrumpieron los oyentes. ¡Ah! nada más; ya les he dicho á ustedes que nó tenía gracia. Pues apHquese el cuento: no hace falta que usted lo dijera. Sr. D. V. Jlf. -Huelva. -Es publicable. Uno que toma café con gotas de otro. -Ay, amigo mío, bien dicen que la forma poética está llamada á desaparecer, porque no se puede decir inápunemente lo que usted dice: qué montando en su caballo, iba más guapo que el Gallo, mirándola de soslayo. Piean- Pican. -Madrid. -Ya los verá usted. LAMPARILLA BCONOMICA -Entonces, mañana la espero á usted en Puerta Cerrada. ¡No vaya usted tarde! -No importa: llamaría al sereno. Se toma un vaso de agua, porque en el tomar no hay engaño, procurando que no se enteren en el Canal de este despilfarro; se toma un Taso de agua de Jo más Lozoya posible y se coloca, si no tiene otro destino del Grpbierno, sobre una mesa de noche 6 de la caída de la tarde, una vez que el agua quede en reposo, sé coge un cabo que no sea de la guamicióii, sino un cabo de vela (antes sebo) y se le introduce sin la menor consideración un clavo en la forma que indica el dibujo. Aunque parezca mentira, el clavo sirve de graduador, y se le corre en distintos sentidos hasta procurar que el cabo quede al nivel del agua; después no hay más que encender una cerilla, ó pedirla prestada, y aplicarla al cabo primero y soplarla después. El curioso observador verá cómo se mantiene el cabo en el agua como si fuera un cabo de mar, sirviendo como una lamparilla. A medida que el cabo se consuma, bien sea de impaciencia ó de otra cosa, irá corriendo el clavo, obedeciendo todo esto á una ley física desconocida de Tilláverde.