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Cerca del mar de Levant que por su espléndida historia más bien es mar de la gloria que entona un himno triunfante está la oindad galante que realizó tanta hazaña, la que de ñores se baña y brilla como tesoro entre el magnífico coro de las provincias de España. Con un manto de arrozales cubre todos sus confines, manto á la vez de jardines, de moreras y parrales. Parecen arcos triunfales las ramas de sus palmeras, y forman largas hileras al ir vistiendo los llanos, fresas, chufas y avellanos, altramuces y chumberas. Parecen nidos de amores surgiendo entre ramas frescas las barracas pintorescas con sus cañizos de flores. Entregada á sus labores, on ellas sueña la moza; vivo feliz con su choza, con su jilguero y su parra, y ol reir de la guitarra que sus noches alboroza. Vive en ti toda hermosura ¡oh ciudad bella y riente, que de la agarena gente conservas dejo y cultura! aún el cántaro te dura que el pastor llevó al aprisco, aiín el calzón berberisco, aún la faja fastuosa, y aún la canción melodiosa de sentimiento morisco. Tú tienes nobles poetas y músicos populares, y como das azahares das cinceles y paletas. Tus aulas están repletas de inteligencias hermosas, y son tan esplendorosas y tantas las que en ti crías, que arrojas más fantasías que arrojan tus campos rosas. En tus fiestas, de luz llenas nay un sello soberano, algo del mundo pagano, algo del gusto de Atenas. De tus veladas serenas se queda el alma cautiva, y contempla pensativa entre el hervir de tus seres, ¡abajo tantas mujeres, tantas estrellas arriba! Como labras con tu seda túnicas de mil colores, te entretejen tus cantores versos, que el iris remeda. Pijo el pensamiento queda en su armonía galana, y puedes estar ufana de tener para ti sola tres lenguas, en la española, lemosina y vcdenciana. Tus fuegos artificiales revelan tu origen moro, y el estrépito sonoro de tus tracas infernales. Puentes de rojos raudales, chispas de luz diamantinas, explosiones purpurinas é inflamados surtidores, son los encantos mejores de tus árabes retinas. En tu circo esplendoroso, de España el más celebrado, se ve al pueblo alborotado lucir su ingenio donoso. Un caadro maravilloso se extiende en palcos y gradas, y se admiran enlazadas, dosel poniendo á las frentes, las peinas resplandecientes y las mantillas caladas. 1 iJifW