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CUADRO SEGUNDO. -RICA ESTANCIA EN EL PALACIO DE LA HUMEDAD Después de una breve escena mímica entre Neptuno y Coralina, llegan á los pies de su trono los manifestantes acuáticos, excepto la comisión de cangrejos, que por andar hacia atrás no puede llegar nunca; Todos los miembros de la vistosa y animada comitiva, después de doblar las respectivas espinas á fuerza de saludos y reverencias, obsequian á Coralina con una maravillosa y aplastante serie de danzas y contradanzas, tangos y oontratangos, schotises j galopes, que ofrecen al compositor ancho campo, ó por mejor decir, ancho mar para dar rienda suelta á su fantasía, inventando bailables surtidos y apetitosos, en los cuales debo tomar parte Coralina, ya sola, ya con gotas, es decir, con Neptuno y su camarilla de camarones. Terminada la juerga marítima sin que haya que lamentar desgracias personales, preséntase Cabritinez montado en la tortuga. Ve á Coralina, pretende arrojarse en sus mórbidos brazos, y Neptuno se interpone y se la lleva. A esto sigue un gran alboroto, pues los comisionados han recibido de Coralina tales muestras de gratitud eoroográfioa y de afecto mímico, que á más de cuatro se les ha hecho la boca agua, y quieren arrebatar á Neptuno su linda presa, convirtiéndose la alegre fiesta en un motín hidráulico de mil demonios, á cuyo frente se pone, como es muy natural, el desventurado Cabritinez. CUADRO TERCERO. -EXTERIOR DE LA GRUTA DE CORAL (CON ESTALACTITAS T ESTALAGMITAS QUE NO HABLAN) Neptuno llega á la gruta remolcando á Coralina; pero no va solo: va con las de Caín. Al poco rato llegan los amotinados frente á la gruta, y entonan un himno bélico contra Neptuno. Coralina, reconocida á las atenciones del dios de las aguas y sintiéndose Aguilera, ruega á los alborotadores que depongan su actitud. Pero el motín continúa, y cuando se halla en su mayor apogeo, un nuevo acontecimiento viene á sorprender á todos: un buzo de buenas entrañas desciende desde la altura hasta tropezar con Coralina, y cogiéndola por el cervignillo y tirando de ella hacia arriba, como quien levanta á u n gato, la hace desaparecer para siempre de aquellos húmedos parajes, evitando á los enamorados peces muchos disgustos y á la hechicera náufraga unos morrocotudos dolores de reuma. Cabritinez se queda con la boca abierta, después de haber hecho al buzo inútiles gestos para que también le sacara de allí, y Neptuno se venga en el esposo de Coralina, ordenando á los tiburones que hagan picadillo inmediatamente con el infeliz. A la estupefacción de los peces ante la desaparición de Coralina, sigue el desconsuelo más profundo (como que surge en el fondo del mar) y lo que fué regocijada fiesta se torna en manifestación de amargura y en un llanto general tan copioso, que hace subir el nivel de las aguas, hasta el extremo de atemorizar á los habitantes áe la tierra. Neptuno queda reclinado en una roca, llorando á moco tendido, y la manifestación se disuelve al son de una marcha fúnebre, después de acordar sus organizadores ponerse de luto, á cuyo efecto compran á los calamares toda la tinta que llevan consigo. Afortunadamente, no hay ningún pez tan temerario que intente disputar la posesión de Coralina al inoportuno buzo, pues sabe que del golpe que éste le diera le dejaría seco, que es el mayor daño que se puede causar á un pez. Breve es la estancia de Coralina en el fondo do ios mares, pero su grato recuerdo reinará siempre en la memoria de los peces y estremecerá de gusto sus espinas por toda una eternidad. Después de esto no queda más que hacer que bajar el telón y conformarse con el fallo del respetable público. Y una vez grabada la obra, lo que procede es dedicársela al ministro de Marina y destinar su producto, no sólo al fomento de la Armada, sino al de la que se puede armar. JUAN PÉREZ ZÚÑIGA OIBTM 08 DI ZAÜDASC