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i s VERANEO POLÍTICO Las imperiosas vacaciones del estío, que, como nadie ignora, constituyen el dogma ftiadámentai del partido gobernante, están ya en puerta, y perdono ol señor Gobernador civil de Madrid S- J este término, aprendido en un círculo de recreo donde ss juega á manchas y líneas, que os el recreo de moda. Antes de que en el- ban co azul resuene la voz do ¡rompan filas! los sonadores y diputados ministeriales se apresuraran á llenar sus respectivas actas de ropa interior; y con esas maletas y sus sendas individualidades, quü cr. i como llovar equipaje doble, dieron los unos en los establecimientos balnearios, los otros en las playas del Norte, y todos un disgusto á su jefe político el Sr. Dato. Él veraneo político se pronuncia, pesé á quien peso, como si tornase la rera do los pronunciamientos; y nosotros, esclavos siempre de la información, hemos preguntado á los más conspicuos hombres públicos en qué playa, establecimiento ó rincón provinciano so proponen pasar las imperiosas vacaciones del estío, obtsnicAdo las siguientes respuestas, que transcribimos á nuestros lectores para que éstos sepan hacia dóndo caerá ol hombre público de su predilección, suponiendo que en España haya todavía alguno que no esté completamente caído. D. FEANOÍSCO SILVELA. El Sr. Presidente del Consejo de Ministros se propane veranear en. el poder. Hará, sin embargo, á San Sebastián frecuentes viajes, y la Compañía del Norte ha puesto ya á su disposición un tren especial que ss denominará ¡rápido descendente número uno! El Sr. Silvela pasará el verano, por consiguiente, como los túneles, siempre entre dos estaciones, y con los ojos de aquéllos muy abiertos para reprimir en el acto cualquier intentona contra e l o r d e n público. Ha sacado á su celebérrima daga florentina medio billete. La pobre está tan flaca y deslucida, que representa niuoha menos edad de la que tiene. D. PRÁXEDES MATEO SAGASTA Aún no ha designado este respetable hombre público el lugar de su veraneo. Su hijo político, Sr. Merino se empeña en que sea León, pero D. Práxedes no se siente rey del Desierto todavía. Lo más seguro es que veranee en la Moncloa, prestándose con su araabilidad acostumbrada á sustituir á un guarda de dicho ameno s i t i o que tiene que tomar aguas ó vinos me di bínales. El Sr. Sagasta veraneará, por lo tanto, según todas las probabilidades, en Madrid, guardando la Moneloá y aguardando los acontecimientos. D. FRANCISCO ROMERO ROBLEDO Aunque la remolacha solicita desdo Antequera al batallador exministro con sus más dulces requerimientos, el Sr. Romero Robledo, al enterarse de los viajes continuos que hará á San f cbastián D. Francisco Silvela, ha. puesto en juego, t) das 6 X 13 influencias para obtener de la Compañía del Norte tina modestísima plaza, indigna ciertamente de su jerarquía. El Sr. Romero Robledo, si obtiene lo que desea, pasará el verano dosempeñando el puesto de guardaagujas en la famosa estación de Quintanapalla. Nos parece digno del mayor encomio que nuestros hombres políticos, imitando á los estadistas ingleses, so dediquen en la oposición A empleos ú oficios útiles. Nadie ignora que Gladstone era un leñador excelente. El Sr. Romero Robledo será un guarda- agujas de Quintanapalla modelo. D. ALBERTO AGUILERA Solicitado por una sociedad do alpinistas, ol exministro liberal se trasladará al pie de Ir s Alpes. No so trata, sin embargo, de que el Sr. Aguilera ascienda al Montblanc. Se trata de que el Montblauj ascienda al señor Aguilera. Este respetable hombre público, con tal de que le asciendan, dará por muy bien empleadas las imperiosas vacaciones de los Alpes. D. RAIMUNDO FERNÁNDEZ ViLLAVERDE Antes de encargarse de la cartera de Hacienda, que tan mala le ha salido, el Sr. Villaverde edificó un hotel en la senda de Vitoria. Ironía de las cosas humanas. ¡El Sr. Villaverde ha ido precisamente desde entonces por la senda contraria. Nuestro ilustre hacendista veraneará este año probablemente en Sobrón, ¡y sin cesantía! La falta de espacio nos obliga á ha, oer punto por hoy en esta información v e r a n i e g a no sin significar nuestra gratitud á los importantes hombres públicos que se han dignado transmitirnos noticias de sus vacaciones, imperiosas, sí, p e r o desgraciadamente para la nación, no eternas. GiNÉs DH PASAMONTE DIBUJOS DE B L A K G O COIOS