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Pierde ftierza el agua si la cañería es muy larga. Pierde fuerza la electricidad si es muy largo el alambre. Menos roza y más expedito encuentra el camino el agua en una cañería de hierro que en una tubería de barro. Pues con más facilidad circula el fluido eléctrico por un Mío de cobre que por un hilo de hierro. En el origen de la cañería fué necesario elevar el agua para que tuviera potencia ó, si se quiere, presión. En el origen del hilo, para esto mismo trabaja la dinamo: para dar potencia al fluido y lanzarlo por el conductor. De modo que, en realidad, la dinamo es una máquina elevatoria de fluido eléctrico, si así puede decirse. Cuando la cañería termina, el agua sale en forma de surtidor y se cubre de espuma. Cuando termina el hilo, en el arco voltaico también brota la electricidad en forma de surtidor etéreo y se cubre de espuma luminosa. Estas imágenes y estas comparaciones son tan naturales, que aun los especialistas en estas materias, los más sabios y los más técnicos, las emplean de continuo, y hasta ellas les guían para muchos de sus cálculos. Las unidades elegidas para las conducciones eléctricas pueden compararse asimismo á las empleadas en las conducciones hidráulicas. Todos ios días estamos oyendo hablar del ampere, del volt, del watt. Pues en el fondo no son más que nombres con que se disfrazan cosas ó fenómenos análogos á otros comunes y vulgares y de todo el mundo conocidos. A nadie choca que se diga que por una cañería van tantos litros de agua por segundo; y el litro es la cantidad de agua que por la cañería corre en la unidad de tiempo. Pues el ampere es la cantidad de electridad que por el hilo metálico pasa. Es, por decirlo de este modo, el litro de la corriente eléctrica, ó, en forma simbólica, así puede suponerse. Todo el mundo tiene idea clara de lo que es la carga ó la presión en un punto de una cañería. Con la imaginación se ve el depósito de agua en alto, la cañería que corre por lo bajo, y un desnivel ó una columna de agua que es la que determina la corriente hidráulica. Pues en la conducción eléctrica el volt viene á ser una cosa análoga: es la carga eléctrica, es la presión, es la tensión- -como dicen otros, -la potencial- -como puede decirse. -En suma: algo así como la fuerza que empuja al fluido eléctrico y que le hace correr por el hilo metálico. No se necesitan grandes conocimientos de mecánica para saber que la energía hidráulica depende de la cantidad de agua que cae y de la altura de donde cae; y que el producto de estos dos términos, cantidad de agua y altura- -como si dijéramos litros y metros, -miden la energía de la corriente de agua. Pues tratándose de electricidad, podemos decir también que el producto de la cantidad de electricidad, por lo que pudiéramos llamar el desnivel eléctrico, es decir, el producto de los amperes por los volts, es la energía disponible dé la corriente, y se le da un nombre, y se llama el ivatt. Y no terminaríamos este artículo si continuáramos apuntando analogías entre una corriente de agua, por el interior de un tubo y una corriente eléctrica á lo largo de un alambre. Y aún pudiéramos escribir otro estableciendo semejanzas entre las conducciones de gas y las conducciones eléctricas. Las conducciones de agua, las conducciones de gas, las conducciones de electricidad, son diferentes términos de una serie. Es ef mundo antiguo que se va transformando. Es el líquido que se hace fluido aeriforme. Es el gas que se hace éter. Es la materia que se espiritualiza. Lo tosco se afina; lo más fino se hace sutil, tan sutil que casi se escapa á los sentidos. Son cuadros disolventes del progreso humano. Un depósito de piedra y de argamasa enorme; tosco, que ocupa centenares ó miles de metros, se convierte en un gasómetro que todavía ocupa mucho terreno y se compone do toneladas de metal. Pero el gasómetro se achica, en el cuadro disolvente continúa transformándose, y al fin se convierte en la dinamo, que casi es un juguete, adorno de salón pudiera ser: unos imanes, unos alambres artísticamente agrupados. Y en el resto de la conducción continúan las transformaciones y los cuadros disolventes. Un canal de fábrica ó de tierra ó una enorme cañería por donde corre el agua, ernpieza, por decirlo así, á desechar materia, á descargarse de tosca impedimenta, y se convierte al fin en una cañería mucho menor. Pero esto no basta, y la transformación sigue con prodigiosa rapidez, de tal suerte, que bien pronto se convierte el tubo en un alambre. Y aún nos pesa el alambre mismo, y de él se prescinde en la telegrafía sin hilos, El mundo viejo se deshace en polvo. El mundo nuevo tiene anhelos más espirituales, y hasta en el reino inorgánico, en el seno de las industrias, allí donde no puede presoindirse ni de la materia ni de la fuerza, hay la tendencia de escoger lo más espiritual, que es la fuerza, y de ir arrojando la materia como retazo inútil de vieja vestidura. UiBüjos D BI NCO CORIS K i jjj (illlift n iw ií! l! l JOSÉ E C H E G A E A Y De la Seal Academia Española