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El mundo se nos presenta en constante transformación. ¡Parece qne cada año muere tin mundo antiguo y nace un mundo nuevo! ¡Y parece que lo nuevo diñere totalmente de lo antiguo! Y, sin embargo, en esto hay mucho de ilusión. El fondo de las cosas es siempre el mismo: la superficie es la que cambia. Y, en todo caso, cambios, son más lentos de lo que nosotros imaginamos. El Océano de hoy es el mismo que el del tiempo de los normandos. Nuestro Mediterráneo es el de los fenicios y los griegos. Lo que hay es que sobre su superficie han pasado, de entonces acá, muchos oleajes, muchas espumas, muchos días de sol y muchas noches de tempestad. Donde la renovación parece más rápida es en lo que al hombre atañe; porque el hombre, en su modesta esfera, es un verdadero creador. No creará la fuerza, pero agrupa las fuerzas como la Naturaleza no las había agrupado nunca. -Hasta que el hombre so ha presentado, la Naturaleza no había podido orear ni una locomotora, ni un dinamo. El hombre no creará la materia, pero es creador de formas artísticas: jamás la Naturaleza oreó ni el templo griego ni la catedral gótica. Pero con todo esto y reconociendo la potencia espiritual y creadora del hombre, aun en sus invenciones más prodigiosas, hay que reconocer que siempre en los moldes nuevos conserva mucho de los moldes antiguos. Tomemos un ejemplo. Y este ejemplo es el objeto del presente artículo. El arte hidráulico es familiar á toda persona culta; y aun no siéndolo, todos tienen ciertas ideas generales respecto á la potencia y al movimiento de los líquidos. Todo el mundo sabe que con una bomba hidráulica se puede llenar un depósito tan alto como se quiera; y que el agua en cierta altura representa una energía potencial, ó si se quiere decir de otromodo, una energía en potencia. Todo el mundo sabe aún que sacando de ese depósito una cañería, el agua corre por ella con más ó menos facilidad, con más ó menos rozamientos, según que la cañería sea de menor ó mayor diámetro, más ó menos larga, de barro, de hierro, ó de hierro embetunado por dentro. Y á nadie, por último, le extraña que el a. gua salga en forma de surtidor al extremo de la galería. Todas estas son ideas vulgares, hechos que saltan á la vista, experiencia que todo el mundo posee; industria hidráulica, por decirlo de este modo, que todo el mundo conoce. Esto, en nuestro ejemplo, es el mundo viejo, el mundo antiguo, la tradición de muchos siglos. Y vengamos al mundo nuevo é imaginemos una dinamo que da vueltas, un hilo de metal que sale do la dinamo, que se prolonga á lo largo de algunos kilómetros y que á su extremidad lleva una lámpara de arco voltaico, por ejemplo. Si con la imaginación se reúnen estas dos industrias, la vieja industria hidráulica, la novísima industria eléctrica; si se ponen á la par en un dibujo el depósito de agua, la cañería que va sobre el terreno, y al extremo el surtidor liquido; y al mismo tiempo, junto al depósito de agua se coloca la dinamo, y el hilo se tiende paralelamente á la cañería, y á la par del surtidor se coloca el arco voltaico, cualquiera diría al ver estos distintos sistemas juntos, que son dos industrias radicalmente distintas, y el caso es que tendría razón. í Sin embargo, en el fondo do las cosas, con ser tan distintas ea a apariencia, ¿no se podrían buscar analogías y semejanzas entre la marcha del fluido liquido y la marcha del fluido etéreo? i ¿No es la industria de hoy la misma industria de ayer, renovada, transformada y casi podría mos decir espiritualizada, poro conservando la marca de origen? Verdad es que por el hilo corre la electricidad y que por la cañería corre el agua. Verdad es que no sabemos lo qvo la electricidad sea; pero llegando hasta el fondo de las cosas, ¿podemos afirmar lo que es el agua? Cierto es que se compone de oxígeno y de hidrógeno; pero también en la física antigua se hablaba de una electricidad positiva y otra negativa. Después de todo, el agua es u n fenómeno que afecta á nuestros sentidos de cierta manera. Y la electricidad es otro fenómeno que nos afecta á su manera también. El agua corre por la cañería con desahogo si es ancha, difícilmente si es estrecha. Pues á la electricidad le sucede una cosa parecida. El alambre es, en cierto modo, la cañería por donde se desliza. Y se desliza con gran facilidad si el alambre es de gran diámetro, y se desliza con trabajo si es estrecho. Y la prueba de que trabaja para pasar, es que en ocasiones se enrojece el hilo metálico.