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Al íKí -Diga usted, Raimúndez, ¿cuándo se va la Corte á San Sebastián? -No se sabe aún el día fijo, marquesa. ¿Y qué ministro la acompañará? -Ya está designado; el ministro de jornada será el ministro de Marina. ¡Pero este Gobierno está dejado de la mano de Dios! ¿Por qué, marquesa? ¿Ls parece á usted poco designar como ministro de jornada á un socialista? ¿El Sr. Gómez Imaz socialista? ¿Quién le ha contado á usté J tal infundio, marquesa? ¿Pero no comprende usted, Raimúndez, que en cuanto el Sr. Gómez Imaz llegue á San Sebastián, como ministro de jornada establece la jornada de ocho horas en el comedor del Hotel? ¡Si quiere usted más soeialismo! cidido, pero tomará sus aguas. ¿De qué clase las necesita? -De jefe del partido conservador y presidente del Consejo de Ministros. -Entonces aguas con m u c h o s elementos minerales... -No, señor, con muchas precauciones. SAfe, LUGAR DE LA ESCENA: LOS JARDINES DEL RETIRO. NOCHE DE MODA -Dice papá que este año no debemos silir de Madrid por temor á los motines, -No lo crea usted, Conchita; los motines se acaban un día de éstos. Lo sé por un primo del ministro de la Gobernación. -De todos modos, dice papá que los motines son como las tempestades: repiten. -Lo que yo creo es que su papá de usted no tiene ganas de salir este verano de Madrid. ¿El año pasado tampoco fueron ustedes á San Sebastián? -No, señor; no fuimos porque dijo papá que no se podia ir por temor á los yanquis. Ahora dice papá que nos va á hacer una casa de campo para que pasemos los veranos. -Ya sé dónde: ¡en Tembleque! ¿Quién es aquélla de traje rojo? -La conaesa del Cisne. ¿Y el que la acompaña es su marido? N o es un teniente alcalde de los recién nombrados. -Mira tú: aún no habrá presidido ninguna corrida- ¿Y qué? ¡Que ya se le nota la afición á las banderillas de fuego! ¿Viene usted del teatro? -Sí, señor. ¿Qnó representan? -Los Dioses del Olimpo. ¿Y en qué dios se hallan? En el dios Pan. ¿Qué hacen los artistas? ¡Muerden! ¿No oyen ustedes unas voces? -Sí, señor, y unos palos. ¡La bronca es terrible! ¡Pero cuánta gente se pega y qué gritos dan! Parece un motín. Aquí viene Federico que nos dirá Oye tú, ¿qué motín es ese? ¿qué ha pasado? ¡Silvela! -Les digo á ustedes que Silvela no puede prescindir de t o m a r unas aguas. ¿Y dónde v a á Cestona, á Alzóla, á Mondáriz? -Aún no lo ha de f GINJiS DE PASAMONTü