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Por último, algunos dan gran importancia á la influencia eléctrica y al calor, admitiendo evaporaciones repentinas que traen consigo repentinas congelaciones. Confesemos humildemente que no existe ninguna teoría satisfactoria. La idea dominante es éatií: cambios repentinos; causas rápidas; macho calor, mucho frío; efluvios eléctricos. Pero ¿cómo se combina todo esto? Por hoy se ignora. No es la aguja de la bordadora, que va trabajando una tras otra flor, como en la nieve, á fuerza de paciencia y tiempo: oí lenguaje vulgar lo dice: se va cuajando nieve. Es el mazo del herrero, que golpea el hierro: el granizo parece forjado por mazos invisibles. Las capas cristalinas y diáfanas parece que tuvieron algún reposo relativo; las capas opacas dij érase que recibían un golpe violento. Pero al fin y al cabo éstas no son nxás que hipótesis, maneras de decir, imágenes en que procuramos pintar lo que no conocemos. Lo que sí se sabe es que el granizo es el terror de los labradores. Que anteayer fué el terror de Madrid. Y que hoy ha venido á ser alegría y esperanza de los vidrieros; porque, como dice el refrán. No hay mal que por bien no Y otro refrán dice: ¿Quién es tu enemigo? El de tu oficio. Los cristales (de agua) han hecho polvo los cristales (de silicato) de balcones, ventanas, marquesinas y techumbres. ¿Quién sabe los odios y los amores que se agitarán en el seno del mundo inorgánico? Por el pronto, lo que se sabe es quién va á pagar los vidrios rotos. Y aun esto no se sabe de seguro. JOSÉ E C H E G A R A Y ARBOLES TRONCHADOS EJSI CBAMEERI rodeado por lo común de capas alternadas, unas opacas, otras diáfanas; como si actuase una causa alternativa ó hubiese momentos sucesivos y opuestos ó distintos en la congelación. Que el peso de cada granizo tiene por limite superior unos 800 gramos. Y nada más. En oambio; no faltan, como antes decíamos, hipótesis y teorías en que entran en juego buen número de fuerzas y de acciones, así técnicas como eléctricas. Antes se suponía que entre dos nubes cargadas de electricidades opuestas se formaba el granizo, y que subiendo, bajando entre ambas los granillos, iban aumentando do tamaño. En una conocida experiencia se ha procurado imitar esto. Otros suponen que el agua de las nubes se halla en una especie de estado ateroidal, y admiten una congelación repentina. -JMjichos, afirman que I05 granjllos crecen al caer, porque van recogiendo j congelando las gotas de agua que enoueatran en su descenso. MADRID APEDREADO Tranquilamente dormían la siesta los vecinos de Madrid, cuando se vieron bruscamente sorprendidos por las alarmantes voces de las mujeres, que ponían en movimiento la casa, encendiendo velas á Santa Bar bara y refugiándose en el más apartado rincón del hogar. Y la cosa no era para menos. Las nubes volcaban violentamente sobre la villa piedras y granizos, en oo DNA VENTANA DEL SENADO los copos; es xin trabajo estético de las grandes fuerzas de la Naturaleza, que si tiene manazas de titán, tiene también dedos sutiles de bada. El granizo no es así: es una congelación brutal, repentina, violenta; el agua pasa del estado de vapor al estado sólido, sin tiempo para ordenar sus moléculas. La nieve es agua cincelada en oristalitos, agujas y rosetones. El granizo es agua forjada brutalmente en masa informe. La nieve es un calado divino. El granizo es un pedrusco tosco. ¿Pero cómo se forma el granizo y qué se sabe de este meteoro? Poca cosa; casi nada; lo que sabe el vulgo, ó poco más, es lo que sabe el físico de más saber. En todos los tratados de Física, en todos los especiales de Meteorología, en todos los diccionarios enciclopédicos se repite lo mismo. Una descripción incompleta, nnos cuantos lugares comunes, y la relación de unas cuantas teorías, ninguna comprobada y vencedora, con los nombres de unos cuantos sabios de que haré merced á mis lectores. Que el granizo es agua de las nnbes, congelada por tt- na baja témporatnra. Pero esto lo sabe cualquier labriego. Que el granizo es más frecuente en la priraavera que en el invierno, y ¡cosa extraña! mucho más frecuente de día que de noche, y aun durante el día en las horas de máxima temperatura. Esto parece indicar que el granizo so forma por cambios repentinos, bruscos, brutales dijéramos mejor. Que antes de la granizada se oye un ruido parecido a l choque de muchas piedras, como si las nubes fuesen sacos inmensos rellenos de pedruscos pegando unos con otros. Que el centro de los granizos es blanco y opaco, ANTES Y DESPUÉS, POR XAÜDARÓ Vamos á casa de Pepita. Vamos á la casa de Socorro. mediq de una lluvia torrencial; el pedrisco lanzado por tan considerable fuerza botaba sobre las fachadas de las casas, acribillando cristales y persianas; las flores de los tiestos, tan cuidadosamente vividas por la mano de la mujer, doblaban sus tallos tiernos al empuje de la avalancha; las azoteas de las pasas y los sótanos se vieron rápidamente inundados por el pedrisco, que todo lo asolaba, no dejando á su paso otra cosa que el espanto, el desorden y la alarma de los que presenciaban el triste espectáculo. Más de veinte minutos duró con igual fuerza el pedrisco, y cuando terminó y las gentes pudieron EN EL ESTDDIO DE QÜEROL MONTERA DE NUESTRO PATIO DE MAQUINAS