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del Conde- DuqtTie y del principo Baltasar Carlos, quo aparecen galopando en miostro Museo. Deibemos á la amabilidad do Mariano Benlliuro la reproduoüión de esta otra estatua de Velázquez que todavía está en el estudio de nuestro querido amigo, y que es un expontáneo é íntimo homenaje del inspirado artista á la memoria del principo de nuestros pintores. Velázquez en la estatua do Benlliure es una figura g a l l a r l a y arrogantísima, tal como la vio on sus amores la hija del pintor sevillano Francisco Pacheco, tal como la admiraron los galanes y damiselas de Madrid al tener la honra de estrechar su mano después del grandioso triunfo popular obtenido por el retrato ecuestre de Felipe IV al ser expuesto el lienzo frente á las gradas famosas del Mentidoro do San Felipe. Velázquez, vestido do corte con calzón y ropilla, sostiene con un hombro la amplia capa que entona su figura, y lleva en la mano derecha el chambergo do época. La paleta y los pinceles no son obligado atributo del artista inmortal; con ellos y sin ellos Velázquez siempre es Velázquez, y no hay medio de que loconfundan con otro personaje los quo admiren esta hermosaobra de Benlliure en la próxima Exposición Universal de París. El Velázquez do Susiüo quo reproducimos á continuación tione el sello imborrable de elegancia, de espiritual poesía que daba á todas sus obras el malogrado escultor sevillano. Vaporosa era la piedra en sus manos, y encajes y bordados eran los duros mármoles. La estatua de Susií, lio es el tributo de ¡admiración r e n d i d o por Sevilla á uno de ESTATUA POK BENLLIDBE sus hijos inmortales. l í É DITA Álzase, si no recordamos mal, en la plaza del Duque de la hermosa ciudad del Botis, y el sol y el aire natales parecen animar la hermosa creación de Susillo. Diríase que se inspiró éste en el retrato que de si propio hizo Velázquez en el cuadro de L (is Meninas. Do pie y en actitud de pintar, jostieno con la mano derecha el- pincel y lleva en la otra la paleta: en toda la genial expresión de la figura se advierte la inspiración del escultor y la del prodigioso artista retratado. Por falta do espacio no reproducimos también en estas planas otra estatua de Velázquez erigida en Madrid. La muy correcta é inspirada que, debida al cincel del Sr. García, adorna la fachada posterior del Palacio de Bibliotecas y Museos. Hace pondant con la estatua do Berruguete, que figura en la misma fachada, y ha sido muchas veces reproducida por la prensa ilustrada y elogiada justamente por la critir; i. Recordamos, finaliuente, el busto de Velázquez que decora con el de Mux illo el salón grande del Musco del Prado, y creemos que estos son todos los más importantes monumentos escultóricos erigidos hasta la fecha al autor inmortal de Las Lamas. Madrid, quo tantas estatuas ha levantado á guerreros y capitanes, á glorias indiscutibles cuya fama, sin embargo, no ha traspasado las fronteras, hora es de que empiece á honrar á los hombres de fama universal, verdadero orgullo de nuestra patria. Cervantes y Calderón cuentan con monumentos, no dignos por cierto de ellos ni de la capital de España, mas todavía aguardan ese homenaje figuras do la talla de Qnevedo y de Lope de Vega. L. B. ESTATUA POR SUSILLO SEVILLA