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que decir, aunque sean dos palabra? de los ejercicios de los cadetes, que fueron precisamente el motivo de tan agradable excursión. Al llegar á Aranjuez, notamos dosde luego que la población se había adornado con sus mejores galas; la afluencia do curiosos era mucha, tanta, que se hacía difícil el tránsito en los alrededores del Palacio. Además de SS. MM. el Rey y la Reina Regente y de SS. AA. la princesa de Asturias y las infantas María Teresa é Isabel, formaban parte de la comitiva el Sr. Silvela, presidente dol Consejo de Ministros, el Sr. Polavieja, ministro de la Guerra, la condesa de Sástago, el duque de Sotomayor y alta servidumbre do Palacio. El campo de operaciones se hallaba junto al paseo de las Moreras; n él se ofrecía una perspectiva hermosísima: á la derecha el monto de Valdelascaras; al frente la frondosa arboleda del jardín del Príncipe. Desplegados en guerrillas, comenzó el ataque con vivo tiroteo en orden abierto. Generalizadas las descaí- gas de fusilería, el brillante batallón do alumnos so replegó é hizo, siempre avanzando, un fuego escalonado de precioso efecto. Varios movimientos tácticos (cambios de fronte, á retaguardia, á la izquierda, cambio do frente central, etcétera) ejecutados con precisión admirable, demostraron las sobresalientes aptitudes de los futuros oficiales. Después de una bonita evolución sobro el flanco izquierdo, so ordenó la retirada á toque de corneta, para en seguida volver á ganar el terreno perdido y forzar la línea enemiga con la bayoneta caláda. Así lo hicieron con bélico empuje al son de la música, que PRESENCIANDO LAS PRUEBAS DEL HELIOSTATO MAGÍN marcaba el pasó de ataque. En fin, un éxito completo para la Academia de Toledo, extensivo por igual á profesores y alumnos. El tren regio, que había partido de la estación del Med odía á las diez de la mañana, se hallaba do regreso á las siete en punto de la tarde. Cuando volvía á la corte no pudieron menos de asaltar á mi memoria los viajes que, según nos cuentan las historias, llevaban á cabo nuestros antiguos soberanos. El contrast- e es inmenso. Para distancias cortísimas, que hoy recorre el tren en pocas huras, se ponían en marcha á largas jornadas, se veían obligados á hacar posta, y era preciso que previamente se limpiaran y repasaran los caminos que habían de atravesar los augustos viandantes. S. A. LA INFANTA ISABIiL Y EL SU. SIL VELA GABEIBL R ESPAÑA DE REGRESO Foiojrn iaa Ásevjo