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Í B l k f r t Y cada nota de luz en esta escala representa un grado de civilización, una época, tina manera de ser de la humanidad. Cada tizón encendido, cada lámpara de barro, cada sistema de mechas, ya la grasa, ya el aceite, el candil, el velón ó la lámpara, evocan hombres diversos, civilizaciones distintas, pueblos salvajes, pueblos cultos, pueblos refinados, pueblos de alta inteligencia. El vestido de piel junto á la tea; la túnica junto á la lánipa, ra griega; la férrea armadura brillando á los reflejos de una llama rojiza; al lado del velón los cásacones y las pelucas; próximo al quinqué el traje á la moda francesa, y la civilización cosmopolita de ñnes dé nuestro siglo alumbrada por la lámpara eléctrica. Primero, el procedimiento brutal y bárbairo: para alumbrar se quema; mucho fuego y poca luz, carbón y humo. Luego, no es el sólido, es el líquido, pero también se quema: todavía acoinpaña la combustión á las ondas himinosas. Más tarde es él gas; pero es la combustión todavía. No la combustión del cuerpo sólido, como la madera; no la combustión de grasas y sebos, ni la de los aceites; pero la combustión siempre. Para tener mucha luz hay que oonsumir. müeho calórico, que es un derroche absurdo de energía. La humanidad es un gigante de manazas torpes que la labor más delicada tiene que realizarla torpemente, como si fabricase encajes á puñetazos de titán. Pero, al fin, el problema se resuelve en forma más racional; se engendra la luz por la corriente eléctrica; la antorcha, las grasas y lOs sebos, los aceites, y los hidrocarburos se han convertido en un hilillo de carbón que no se quema, que no se consume, ó que sé consume lentaoiente después de estar vibrando ochocientas horas. Verdad es que la; corriente eléctrica se engendra quemando carbón- dé piedra; pero no si- empre so engendra de este modo; y aún puede engendrarse de otros muchos. Toda energía puede convertirse en luz; toda fuerza puede iluminar. i La gota de agua que cae en la eatarata puede trocarse en luz si la recoge una turbina y luego un dinamo; y será vibración luminosa á centenafeg! de kilómetros, como se está haciendo con las cataratas del Niágara; como se proyecta con las cataratas del Nilo; como se consigue hoy mismo con centenares de saltos de agua. Todo puede Ser luz: el negro carbón de las minas; la corriente del río; el torrente que se precipita por la quebrada de la sierra; la marea que sube por la costa; la misma ola en su movimiento vibratorio; el viento en sus ráfagas; el desierto en su oleaje. de fuego. Todo puede ser luz; la luz está en todas, partes, disimulada, latente, disfrazada; con careta negra en el carbóii- de piedra; con vestidura de perlas en el espumoso torrente. Pero bajo todos los disfraces está la luz, y e l genio, del hombre sabe encontirarla. Asi supiera encontrarla en el fuego de sus pasiones; en las negruras de su corazón; en las energías de su organismo físico, para que todas ellas subiesen á su cerebro en forma, de pensamiento, con las claridades de la verdad y con espunias espirituales. El hombre sabe transforma el mundo, exterior con su genio y su, voluntad. Aprenda á transformar también con su voluntad y su genio sus propios egoísmos, y entonces sí que todo será luz.