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VISTA GENERAL DEL SANTUARIO Y VILLA DE GUADALUPE muestran la celestial intervenoión de Santa María de Guadal- upe en los dos acontecimientos más decisivos de la España del siglo xv: la toma de Granada y el descubrimiento de América. Refiere la tradición que el apóstol y evangelista San Lucas labró en madera la ñgura y rostro de la Madre del Señor, bendijo éste la obra de sa discípulo, y eii tanto estimó San Lucas su escultura, que mandó que la enterrasen con él á su muerte. El emperador Constantino, que conoció el hecho, sacó del sepulcro la prodigiosa escultura, y con toda solemnidad la llevó á Bizanoio. Otro de los emperadores de Oriente regaló la imagen al papa Pelagio II, siendo portador de la ofrenda San Gregorio, inmediato sucesor de Pelagio en el gobierno de la Iglesia. San Leandro, obispo de Sevilla, trajo á España la milagrosa imagen, cuyo primer prodigio fué la e x t i n c i ó n de la herejía arriana y conversión de fieoaredo al catolicismo. Al ocurrir la invasión agarena, los cristianos andaluces fugitivos enterraron la pro- digiosa imagen en la abrupta sierra de la provincia de Cayeres, donde seis siglos después fué e n c o n t r a d a p r o d i g i o s a m e n t e por un pastor, que ennoblecido más tarde por el monarca Alfonso XI, pasó á la historia con el nombre de D. Gil María de Albornoz. A partir de este punto comienza él más glorioso período de la crónica del Santuario. La victoria del Salado, obtenida por mediación de la Virgen, fué causa de la elevación del magnificó templo, como más tarde la batalla de San Quintín dio origen á la fundación de El Escoria -Los Reyes Católicos e n r i q u e c i e r o n con ofrendas j privilegios sin cuento, al monasterio de la Virgen de Villuercas después de la toma de Granada, y de la villa de Guadalupe salió la orden regia para que fueran facilitadas á Colón las tres famosas carabelas del descubrimiento. Los héroes extremeños que completaron en América la obra de Colón, así como los descubridores portugueses, fueron todos devotos de la Virgen de Guadalupe, que si era venerada en toda la península, lo fué sobre todo en Extremadura y Portugal, por el sitio en que está enclavado el Santuario. De aquí los muchos templos elevados en América á la Virgen extremeña; de aquí las muchas V- írgenes de Guadalupe á quienes hoy se rinde culto en lus Amérioas que un día fueron españolas. Elévase el templo sobre la misma plaza de la villa de Guadalupe, desde donde tiene acceso por una, soberbia escalinata de veinte peldaños. La fachada, mitad de castilloj mitad de iglesia, no es obra perfecta, pero sí lo son los pórticos de entrada con sus magníficas puertas de bronce cinceladas y con figuras en medio relieve. Pasada la capilla y parroquia de Santa Ana, se entra en el suntuoso y grandioso templo de Nuestra Señora, donde siendo portentosas las obras artísticas acumuladas, no dan sino vaga idea de lo que fué el soberbio monasterio cuando reyes y principes sabios y guerreros, devotos sencillos y audaces descubridores, iban en peregrinación á la Virgen de G u a d a l u p e ofreciéndole con la fe de sus corazones las raayores riquezas ganadas por sus manos. Luis BERMEJO Fotografías M Elizecheo. (Oáceref) ENTRADA AL MONASTERIO