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a f ñlí (caro y fO S SOPA MEJICANA En na substancia blanquecina proceaente del cerdo y oonocida con el nombre de mantc- i se doran en cantidades igx. ales acederas lúgubres, lechuga placentera Y p c r i í X coquetón A esta simpática colección de mariscos de huerta se Ja sazona y so la cuece Paia loorar lo BVÍ mero, basta volcar en ella un salero do modestas pretensiones. T para lo le la coi ¡ón f c o a t ó como dice cierto académico que debería estar cociendo) es necesario que la lumbr ¿Ts calen it y- que las apreoiaoles hortalizas mencionadas se dejen c ooer por la buena calentita lict. rados del fuego abrasador los antedichos ingredientes, se traban con cierta substancia an- i nombre r y e m r TM TM- c o m u n m e n í r s e t s í n a c o n eí Esta pasta, en la cual no deja de jugar también un papel de importancia un producto lechoso lamado queso se vierte canñosamonte sobre rebanadas de pan no decomisado porZozLva rebanadasque aguardaran a invasión de la pasta con la miga risueña y la corteza ¿l a n t e pero u t n a diá i íSiííttídS mf íiíí íi r -pod ¿oJ ¿t; ¿Que por que se le llama sopa mejicana? Unos dicen que porque Hernán Cortés pidió sena como y ujf PAELLA En una robusta cacerola que tonga el piso bien barrirho v que esté relímente sobro ascuas so rehoga una caterva de comestibles que paso á enumerar, i ívolviéndolos con entusiasmo v conlma paleta esbelta y de buen humor. En la cacerola habrá de verso á los guisantes fraternizando con los cangrejos; á las alcachofas verdes conversando con los pimientos rojos; á los huesos del altivo pollo enamorando á las raspas de Ja paoihoa merluza; á los podacillos de jamón bailando con las recatadas almejas, v á los cornudos caracoles embistiendo á las rodajas do picante chorizo. Cuando todos estos elementos constitutivos de la paella hayan sido suñcientemonte molestados por los movimientos do la paleta y hayan tomado el aspecto debido, so les echa encima, como si luora confetti, un crecido número de granos de arroz, número que no es preciso determinar pero que ha do ser proporcionado á la cantidad de ingredientes que llenan la oonourrida cacerohi Se sigue revolviendo todo, y se deja reposar encima del fogón (nunca deba o) hasta que lle o- a el venturoso instante de servirlo. Lo que se llama el punto conveniente (para obtener el cual no hay teorías posibles) lo adquiere la paella mientras reposa. Tan grande variedad do substanciosos componentes contieno la paella, que por si sola constituye un almuerzo, como dijo muy bien San Pablo, No hace muchos días, cierto amigo nuestro pidió una paella para almorzar, y ya no comió otra cosa. Verdad es que falleció rebañando el plato Creemos no haber omitido ninguno de los ingredientes esenciales de la paella. Conste, pues, que en la repleta cacerola no hay que echar nada más que lo dicho. Es decir, se le puede echar también la bendición si buenamente cabe. JUAN PÉREZ ZÚSiGA