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ACTUALIDADES LOS HÉROES DE BALEER Cuando el ambiente ahoga y el horizonte se ennegrece, son muy de agradecer la ráfaga de airo que vivifica y oxigena y el rayo de luz que trao alegrías á nuestros corazones. Ya en el balance de una campaña triste y funestn, podemos apuntar hechos tan gloriosos como el realizado por el comandante Las Morenas signieñdo cu un modesto é ignorado rincón do Filipinas pelean. do por la causa de España. Las Morenas, no dando crédito á la terminación de la guerra, so niega- á parlamentar hasta coa un mismo oficial español, el comandante Olmedo, que cruzando un territorio enemigo y peligrosísimo, lleva á Las Morenas la orb. den superior de retirarse de aqu. ol pedazo de tierra que la perfidia de un enemigo pudo arrancarnos. Hay en este suceso dos cosas dignas de apuntar- e t a H se: la admirable entereza del que no quiere rendirV- j aJHr 5 se y per. siste en seguir en su puesto al frente de mMi un puñado de hom. bres, y la intrepidez de u. n com SBd r pañero que, por salvar á otro de un peligro cierto í. -t I w A y seguro, no duda en atravesar tierras francamente enemigas desprovisto de toda clase de auxilios y medios de defensa. Tenemos hoy la fortuna de poder ofrecer á nuestros lec- tores los retratos de estos dos oficiales, Las COMANDASTE LAS JIOllKNAS Morenas y Olmedo, con algunos datos. Enrique do las Morenas ha sido siempre un valiente y pundonoroso oficial. So crió y edvicó et un pueblo de la provincia de Córdoba, donde actualJiiente residen su señoi a y cinco hijos, que en estos críticos y angustiosos momentos ignoran con certeza la suerte que haya podido correr su padre á raíü de la heroica defensa do Baleer. Enrique de las Morenas, al poco- tiempo de ingresar en) a Academia de Infantería que se ostahleció en Madrid el año 187 íi, salió con el grado do oficial para la campaña, de Cataluña; cuando ésta tocó á svi término pasó á la del Norte, en cuyos hechos de armas siempre se distinguió por la entereza do su carácter, colocado siempre en los sitios de mayor peligro, prestando siis valiosos serv icios en el reí -imiento de la Lealtad. Cuando acabó la guerra carlist i pidió el pase á la escala de reserva; pero entusiasta siempre, sugestionado en los moxnentos que España neorsital. a más que nunca de defensores, ponas iniciada la campaña de Filipinas solicitó ir á ella en concepto de voluntario, dispuot- to como otros muclios á dar su sangre á la somlra de iiua bandera que anteriormente tremoló gaUar; la lanzando á Ivs aires sus puros colores. El, al frente de un reducido destacamento, ha sostenido honrosamente sn puesto y ha tenido la fortuna envidiable de sor el último soldado español que ha defendido los prestigios de nuestro pasado. Actualmente se ignora la suerte que haya podido correr tan valeroso y heroico oficial; no hay noticias posteriores que garanticen nada, y es muy posible que haya sucumbido víctima de su arrojo. Cualquiera que haya sido Ja suerte reservada á Enrique de las Morenas, la patria tendrá siempre para él reservada una p igina muy gloriosa. f C 0 H. A. XDAN 7I Í OUIEDD