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Todo lo oyó un monaguillodel templo, que conocía iil gitano y qxio sabía que era un redomado pillo, y ardiendo en indignación por ser sacrilega mofa on tipo de aquella estofa la lupóorita relación, miróle fruncido el ceño, movió la cabeza airado, y enemigo declarado del gitano pedigüeño, expresó su enojo así en cuanto le vio marohaT: Ese se la va á encontrar como vuelva por aquí. Llegó la tarde siguiente, y viendo el monago listo venir en busca del Cristo al gitano diligente, medio ladrillo cogió que halló en el patio al azar, y subiéndose al altar, tras la imagen se escondió. Puese hacia el Cristo derecho el flamenco rauyígozoso, ó hincándose presuroso dándose golpes do pecho: Pare de mi corazón, exclamó, ya habrás sabio que anoche encontré el avío pronto y sin ezposioión. Yo no te pío miyone, ni títulos é grandesa, ni quieo coche, ni calosa, ni chaqueta con fardone. Yo no quieo, pa se feli, jnás que lo que es nesesai- io; en teniendo yo el salario que tú sabes... ¡jasta ayí! Ayúdame como ayé, y caiga otra pesetita pa que yo lleve á casita manró pa los chavorré. Una peseta náa má, pa mi descanso y salú Y adiós, mi pare Jesú, que no te quieo molesta. Se persignó con presteza, con humildad se inclinó, y en cuanto el monago vio que bajaba la cabeza, levantó el medio ladrillo, y con buena puntería, acortó como quería on- mitad del colodrillo. DIBUJOS DE HDKETA 8 Dando un ¡ay! se alzó en seguida de un salto el pobre gitano, y llevándose la mano á la parte dolorida. tomó con paso inseguro sin volver la cara, el tole, y diciendo: ¡Caraoole, si le pió medio duro! JAViisR DE BUEGOS