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ALVAEBZ F U E N T E (á Rui- Pérez) -Maestro, sus elo- ALVAEBZ FUENTE. -Dime la verdad, ¿no te gusta mi gios de usted me llenan de alegría y de ánimo para el traba j o. Rui- PéRHZ (bondadosamente) -Ese boceto, amigo mío, os una maravilla. Ahora al ouadro. PacienGia, voluntad, estudio y un poquito de fiebre. La calentura, si no os tan alta que haga bailar las líneas, les da una movilidad encantadora. Sin fiebre no hay producción verdadera; todas las madres la padecen. cuadro? RODRÍGUEZ AREOY O. -To digo la verdad, no me gusta. ALVAEBZ FUENTE (desanimado) -A mi tampoco. Y lo sigo viendo, lo sigo viendo con el alma, y lucho y trabajo y me desespero ¿Quieres que lo rompa? RODRÍGUEZ ARROYO. -No, no lo rompas; tiene trozos soberbios; tiene tiene cosas que nadie pinta como tú. Pei O no tiene lo que tnnía el boceto, ¡no tiene alma! RODRÍGUEZ AEKOTO (á CacJiopin) ¿Y á t! qué to Es un buen cuadr. i, pero si lo presentas en la Exposipare x ose boceto? ción te devorarán las fieras. En suma, dirá Cornudo: CACliorís. A mí? i admirable! Poro acabo de ver ¡así terminan los últimos genios! González verá por la primera voz derechas tus figuras, y Ca. hopín le hará una mujer al doblar la esquina RODBÍGUBZ AEIIOYO. -Hombro, déjanos de conquis- irrespetuosamente el amor á osa buena moza que has pintado en segundo térm no. El cuadro, la maravilla, tas; ya sabemos que las haces y no las pagas. ¿Y á tu obra está ahí, en esto boceto Ayer me lo dijo el usted. Cornudo? CBKNUDO. -Me parece el boceto de un ouadro casti- maestro Rui- Pérez cuando le acompañé al salir do zo, de los do raza española, aunque con cierto idealis- aquí, y el pobre vejete casi lloraba: ¡El boceto, una mo ó cierta gracia modernista En suma, la feliz maravilla; el cuadro, un cuadro más. Kuestro amigo armonía de la tradición vigorosa y de la En suma, no debe llevarlo á la Exposición. Es poco para sus bríos, es poco para su genio! no en balde le llaman algunos á nuestro amigo el ALVAEEZ F U E N T E (con amargura) ¡Mi genio! ¿Y tii último genio. Yo no oreo que sea el último, pero en crees en él todavía? suma AIJVAEEZ F U E N T E (ofreciéndole un boc) -Amigo Cor- nudo, cerveza. RODEÍGUEZ AEEOYO (sotto. voce) -En suma, se estaba ahogando de envidia. (Alto. González no ha podido venir, con gran disgusto suj o. Esta tarde le operaban. RUI- PÉEBZ. ¿Operarle? RODRÍGUEZ AEEOYO. ¡Creo! ALVAEBZ FUENTE. ¡Pues yo también, pero sólo EODEÍGUEZ AREOYO. -Si, maestro; un oculista. Siempre que tiene que pintar algún cuadro, le operan previamente á González. Si no, á causa de su maldito estrabismo, se le caen las modelos (á Cachopín) en tus brazos. RUI- PBEEZ (riéndose) -Este Arroyo siempre tan fresco (á Bodrigtiez Fuente) Lo dicho dicho, amiguito: el boceto maravilloso; ¡ahora al cuadro! (M mismo estudio; Alvarez Fuente y Rodríguez Arroyo. cuando cierro los ojos! (Una sala de la Exposición. Público que contempla los cuadros buscando sus títulos y autores en los catálogos. Alvarez Fuente sentado en un diván; Cernudo y varios pintores en un grupo. ALVAEEZ FUENTE (mirando á la gente) ¡Repasad todos los cuadros, contemplad todas las obras Asistid al triunfo do lo mediano. Ponderad una figura, asombraos delante de un trebejo ó de un ropaje, pero no busquéis el cuadro de alma, la obra, la verdadera obra. ¡Yo sólo supe hacer un boceto! CEENUDO (á los pintores) -Mirad qué solo está allí En la pared un cuadro de gran tamaño casi concluido. En elíúltimo genio. UNO DEL GEUd caballete d boceto. Han pasado. cinco meses desde las espo. -Es verdad. cenas anteriores. ¿Ha traído algo á estaExposioión? ALVAEEZ FUENTE. ¿Por qué estás tan tristón, Paco? RODKÍGUBZ AEEOYO. ¿Por qué tienes esa cara de CEENUDO. -Nada (sonriéndose maliciosamente) Aquí J O S É DE R O U R E mal humor, Enrique? tienes el catálogo. DIBUJO DK BLANCO CORIS