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Estudio interesante y merecedor por todos conceptos de mayor extensión y profundidad de las que aquí podemos consagrarlo, porqiie ofrece atractivos para el arqiicólogo y para el liistoriadoi- para el viejo español amante do nuestras tradiciones religiosas, y aun para ol lector indiferente que sólo amenidad busca en los periódicos, ya qiio cada imagen milagrosa tiene su especial y poética leyenda llena do aroma popular. Y para reanudar niiestra interrumpida é interesante sección de advocaciones de la Virgen, ninguna imagen nos parece más á propósito que la famosísima Virgen del Pilar de Zaragoza, patrona do Aragón, venorada en toda España, y de más sagrado abolengo según la tradición piadosa, qu 3 la sup. uie donación de la misma Virgen María al bajar del cielo en carne mortal y aparecerse al a p ó s t o l Santiago y á sus siete convertidos. Dice, en efecto, la religiosa ti adioión saldubense, que una fría noche de Enero, encontrándose el apóstol Santiago peregrinando por España y excitando l.i fe de siete catecúmenos que le acompañaban á orillas del Ebro, un celestial resplandor hizo hincar do ro lillas al grupo de los ocho cristianos, y la Virgen María apareció entre ellos rodeada do ángeles que bajaban del cielo, llevando unos la pequeña imagen que hoy se venera en Zaragoza, y otros el sagrado pilar sobro que aquélla había do asentarse. Disipada la celestial aparición, quedó á orillas del Ebro, como perenne recuerdo de ella, el pilar y la imagen, INTERIOR nK LA en torno de los cuales edificaron los primeros cristianos de Zaragoza una pobre capilla, que á travís de las vicisitudes, reformas y transformaoionos que constituyen la historia de casi todos nuestros famosos templos, quedó convertida, al cabo de los siglos, en la grandiosa basílica del Pilar, cuyas torres, domos y cupulinos se reflejan en las aguas del más caudaloso de nuestros ríos. No hemos de describir aquí el templo del Pilar, tan visitado por los devotos, sobre todo diTrante las fiestas religiosas de Octubre. Basta para nitestro objeto decir que la famosa imagen se venera en un grandioso tabernáculo aislado en medio de la basílica, y en donde son admirables la riqueza y magnificencia do su construcción, que data del pasado siglo. El altar se compone de tres cuerpos, uno de los cuales, el de la derecha, está ocupado por el camarín de la Virgen. Los otros dos cuerpos reprodtioen en grupos esctíltóricos la leyenda piadosa. En el centro la Virgen sobr; nubes, rodeada de ángeles, muestra la imagen dt 1 Pilar á Santiago y á sus compañsros, que forman, arrodillados, el grupo de la izquierda. La devoción que el pueblo aragonés, y sobre todo el zaragozano, consagra á su A irgen, es sencillamente admirable. A toda hora está lleno de devotos el interior de la Santa Capilla; renuévanse sin cesar las volas colocadas por los fieles sobro la verja do plata que divide on ds s partes la capilla, y óyese continuamente el tintinou d biS moJtedas que arroja ol pueblo tras la verja para mayor esplendor del culto de la Virgen. De cuando on cuando aparece un monagtullo llevando en brazos á un niño d. o pocos meses. Es que hay en Zaragoza la costumbre do que todo niño adore el pilar lo antes posible. Difícilmente habrá devoción más sencilla, más tierna, más cariñosa é íntima que la quo Zaragoza profesa á su A irgon, sin alardes fastuosos on el culto y siguiendo de padres á hijos la tradición que manda encomendarse á la Virgen en todos los trances de la vida. En derredor de la famosa imagen no cuelgan exvotos ni figurillas de cora; la gratitud de los fieles so manifiesta, ora en las volas y cirios que arden continuamente en la capilla, ya en la limosna que sin cesar arrojan los devotos por la verja do plata y qtie SANTA CAPILLA los monagos recogen en esportillas, ora en el magnífico joyero do la Virgen, donde hay alhajas y preseas do valor muy considerables, entre odas ttna colección do mantos tan variada, quo la imagen puedo vestir uno distinto en cada día del año. Infinidad de roproduccionos artísticas se han Imcho del templo del Pilar y de su fanrosa imagen; pero lo más moderno y admirable son las fototipias obtrnidas no hace mucho por ol notable artista zaragozano Sr. Escola, dos de las cuales reproducimos. La primera es la imagen adornada con su manto triangttlar cara torístioo, resaltando en el fondo obscuro del camarín tachonado do estrellas. La segunda es un interior de la Santa Capilla, y ambas son obx as maestras del arte fotográfico. LUIS BERMEJO