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r V T- BUSCANDO A UN ELECTOR Por ahí se dice que la ooasión la pintan calva, pero no lo es del todo. Recuerdo haber leído no sé dónde qne tiene cabello en la fronte y está sólo al rape por detrás. Si la cogéis por la guedeja de delante, la podréis retener fácilmente. Pero si la dejáis escapar, ni el mismo Júpiter podrá volver á ponerla á vuestro alcance. Hacíame yo estas reflexiones temiendo no aprovechar la oportunidad de ofrecerte, lector querido, el retrato de un tipo ya histórico en nuestro país, tan raro de ver, que pronto ha de oatalogarse en los museos lo mismo que el mastodonte y el megaterium y otros ejemplares más ó menos antediluvianos. En estas planas, por donde desfilan toda clase y variedad de personajes, por donde han pasado, pasan y seguirán pasando, Dios mediante, el sabio, el cómico, el golfo, el cochero de punto, la cigarrera, el aristócrata y el vendedor de periódicos, no podía faltar ahora, rindiendo culto á la inquieta actualidad, la figura auténtica del elector, tomada directamente con la cámara fotográfica, pues en esto, como en todo, hay sus vües falsificaciones. Me propuse lograrlo el domingo último acompañado de Asenjo, activísimo operador que hace prodigios. Los periódicos de la mañana, los datos de Gobernación, las estadísticas, todo aseguraba el éxito. En Madrid, efectivamente, había electores, no cabía duda, muchos miles de electores. La tarea informativa pareció empezar felizmente. Antes que nada fuimos á la iglesia de San Pascual para cumplir con los deberes religiosos y pedir de paso al Altísimo un poco de protección y ayuda en nuestra empresa. Aquí nos comenzaba EL SH. SIL VELA SALIENDO DE PEDIR EL TUIUKFO AL TODOPODEROSO ¿VOTARA O NO VOTARA EL PRESIDENTE DEL CONSEJO? t 9 fi EL ALCALDE DE LA VILLA RECORRIENDO LOS COLEGIOS EL CANDIDATO REPUBLICANO D. C. RODRÍGUEZ