Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
cogido por los ganaderos do Marohena, Eoija, Lora, Carmona, Mairena, Morón, Estepa, Cazalla, Lebrija, Utrera y otros pueblos de la provincia para caer sobro la capital, tiene algo de romería y de desbandada, de asalto y de peregrinación, en que toda clase do ganados y vehículos, guiados por sus dueños ó conductores, toman posesión bulliciosa de la pradera en nombro del comercio y de la ga- nadería. Los feriantes andaluces suelen llevar también á remolque sus familias y poqueüuidos; esto lo hace principalmente el corredor ó tratante gitano, que va de feria en feria con cuatro borriquillos y seis ú ocho caballerías de escaso pelo, que cambia aquí, vende allá, y vuelvo á comprar en otro lado. Sobre cada uno de los mata Iones monta pe o uno de sus churumhdes; él y su esposa ó compañera de fatigas cabalgan en los pacientes asnos, y sin salir del paso para no gastar herraduras, v a n carretera adelante, sesteando cuando se puede en los sembrados ajenos. Loí UNA YEGUADA EN LA van á la feria g a n a d o boyar suelen ir también tranquilamente al paso de sus carretas, preparadas para la excursión con todos los aditamentos necesai ios, y la interminable fila de estos vehículos, semejante á la prolongada imp e d i m e n t a de FERIA un gran ejército, entran en el Prado, produciendo un sonido original que produce el crujir do las llantas y el chirriar de los ejes. Las yeguadas y potradas llegan al Prado á la misma hora en confuso tropel, levantando nubes de polvo: la sangre del corcel andaluz se enciende con la fatiga, y sus elásticas piernas se fortifican y redoblan con la jornada. Son de ver aquellas hermosas hostias cuando, seguidas de yegüeros y domadores, se revuelven sobro las piernas, libres de la silla y del freno, dando al aii e las madejas de sus orines ó las largas melenas que cosquillean en sus atusadas orejas. Del mismo modo llegan las manadas de ovejas, en las que no sólo Don Quijote, sino cualquier otro soñador de EL ABREVADERO