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TT 5. í: e jLs j 5.o e AXJHI isroe Aun fuera de la afición como se dioo on la fabla taurina, pocas serán las personas que no hayan oído alguna vez los nombres de los tres astros del arte que damos hoy en estas Siluetas coincidiendo con esa tradicional corrida extraordinaria, primera de la temporada, verdadero símbolo de la primavera madrileña, tan alegre y española, que sólo espera para sacar sus bichos, sus trajes de lucos y sus mantillas blancas á qúo suenen en el airo los argentinos óampanilleos de la Pascua de Eesurrecoión, Francisco Arjona G- uillén (Oúchares) Cayetano Sanz y Antonio Sánchez (el Tato) he ahí los tros dioses ahididos. Más que por su edad, coetánea aunqiie con diferencia do algunos años, colócalos la crítica taurina por su signiñoación dentro del arto on diferentes peldaños de esa escala qué empieza on el novillero degüollá- toros de las ferias de- pueblo y acaba en el matador de cartel de la coronada villa. Oúchares simboliza el clasicismo taurómaco; pertenece al tiempo de la redecilla, es un representante del pasado; como si dijéi amos, el Moratín de la muleta. Nacido en 1815, fué alumno de la famosa escuela tauromáquica creada de real orden en Sevilla, y á los veintidós años ya se abría de capa con igual habilidad qxie sus maestros Pedro Kómoro, catedrático do la antedicha Sorbpna de la ciudad del Botisj y Juan León, de quien se llanió predilecto discípulo. Cucharas murió en la Habana, á los cincuenta y cuatro años de odad. La historia, -del arte taurino se entiende, no especifica por qué Cayetano Sanz carece d. e apodo. Punto á discutir por la posteridad. Ru signiflaación en el gremio no es tan definida como la de Cucharos. Tocáronle tiempos intermedios. Nacido on 1822, todavía lo alcanzaron las postrimerías clásicas, alternando con el Salamanquino, y por su dilatada vida llegó á lidiar eñ compañía de Lagartijo y Frasotielo, ó sea de los iniciadores del modernismo. Su primera contrata de importancia debióla Cayetano Sanz al duque de Veragua, que le vio torear en una corrida de Aranjuez. Antonio, Sánchez (el Tato) os uno de los ejoiiaplos más fehacientes de la verdadera vocación. Reparaban sus padres que de chico venía siempre á su casa con; las ropas destrozadas y alienando con algún qtie Otro carde. nal, con, púrpura y todo, en el cuerpo. El rapaz volvía de la escuela según confesaba, y de la escuela volvía, pues trocando la clase por el Matadero y el maestro por la yaca, qué es bastante trocar, dedícábasóá capear las reses destinadas al consumo público, burlando la vigilancia dé los matarifes. Individuo, de la cuadrilla do Cuchares, enemistado luego con él, casado con su hija, sú vida fué una continua rivalidad con el Gordito, á la que puso ñn la cogida del Tato, herido on una pieriía y amputada, al cabo; Obtuvo entonces un empleo en el Matadero de Sevilla. El destino le toxjiabaá su escuela de la niñez. He aquí la característica de cada uno do los tres diestros, se! gún un crítico notahla: Cucharea el trasteo, el estilo- propio; Cayetano Sanz, la inteligencia, el toreo fino; el Tafo, el perfeccionamiento del juego de- muleta. Jt kíí LTJIS LEÓN