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EL CIEGO DE JERICÓ medula quo Jesxls avanzaba en su último viaje hacia Jerusalén, la multitud parecía multiplicarse á su pasoEn los alrededores de Jericó la animación y el gentío crecieron de un modo extraordinario. A las caravanas que descendían do las montafias de la Galilea juntábanse las que venían de otros extremos de Palestina v las procedentes de las cercamas del bíío de Tiberíades. Era la época de las grandes fiestas religiosas del pueblo judío: extranjeros y peregrinos r e uníanse en la ciudad do Jericó, que marcaba la üUimajornada para llegar ñ Jerusalén. Al aproximarse Jesús á Jericó, un pobre ciego pedía limosna, sentado al borde del camino. -Escuchó el mendigo las aclamaciones del tropel de gente que acompañaba íL Jesús, y prcg mt 6 quién era el que venía. -Jesús el Nazareno- -le contestaron- -es el que se acerca. Y el ciego se puso á gritar; J e s ú s hijo de David, ten piedad de mtl Este homenaje, por salir de labios de un desgraciado, impresionó doblemente al Maestro. Los que marchaban A la cabeza de la comitiva creyeron irrespetuosas las exclamaciones del ciego y quisieron obligarle que callora, mas el pobre se ía l gritando: -iHijo de David, (en piedad de mt! Jesús se detuvo v ordenó que hicieran llegar hasta él á quien tan a r dientemente le suplicaba, Cuando llegó el mendigo le dirigió estas palabras: Y bien, ¿qué quieres que yo te haga?