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¡QUE SIGA LA HUELGA! (MONÓLOGO DE UN SIMÓN A PIE) -Faes á mí, á decir veidad, no sé si me gusta ó no me gusta la juerga; quiero signiflcar, la huelga. Me gusta cuando estoy en el establecimiento de Usebio, que algunos mal hablados y mi parienta llaman taberna, pero que no es taberna, sino establecimiento de vinos donde por un favor de Usebio se sirve al copeo á los parroquianos y á todos los que entran; entonces, quiero significar, cuando estoy en el establecimiento tomándome unos chicos que parecen los de la Inclusa, porque se acaban unos y salen otros, con Paco el del Penco y el número 728, hablamos los tres significados de las cesas del arte. ¡Me gusta la huelga, sí señor que me gusta la huelga I Pero cuando salgo del establecimiento de Usebio y me veo en la calle andando en dos pies, y miro á la gente que pasa á mi lado y me parece que todos han crecido, porque una cosa es verles desde lo alto del pescante y otra desde el parigual, como cuando uno está desmontado, entonces, si voy á decir la verdad, ya no me gusta la huelga, porque aunque sea figuración mía, yendo así por la calle me parece que me falta una cosa por delante y otra cosa por detrás; quiero significar, por delante el Bubip, que aunque está loco perdido desde que le dieron cebada podrida, siempre acompafia, y por detrás una peana, un Isaliente, una repisa, ó como les parezca á ustedes llamarlo; quiero significar, que me falta el pescante. Así, que la gente que pasa por la calle, ó como dicen en la alcaldía de barrio, los tratisentes, me miran como si estuviera yo más loco que el Rubio, y se chismean por lo bajo: cá ese individuo le duelen las tripas y no es que me duelan las socias, sino que por la costumbre que tiene uno de llevar siempre algo ó mucho en el pescante, voy andando en cuclillas á la querencia de la peana. Ya habrán usté des comprendido lo que quiero significar, ó sea que cuando á un cochero le falta el pescaste, es como si le faltara un individuo de BU familia. Y esto de la huelga está bien, porque un cochero, aunque sea un hombre sentado detrás de un animal ó de dos animales, siempre es nn hombre, y ningún hombre, aunque sea un alquilador de coches, debe explotar á otro hombre, á un cochero. Nosotros los simones pedimos lo que nos cabe: hora y media de jornal; quiero significar, tres pesetas diarias y la obligación hecha. Esto de la obligación hecha es que nos laven, que nos brocen, que nos hierren y que nos enganchen; quiero significar, que nos den el coche limpio, el caballo limpio y enganchados mutuamente. Ya ven ustedes si quiere decir cosas la obligación hecha. ¿Pero qué menos ha de pedir un hombre cuando vuelve á la cochera harto de cargar, sino que le laven y que le brocen los mozos de cuadra? ¿O es que con los simones no reza eso que dicen los periódicos de la regeneración del país, que leyó Paco el del Penco en el establecimiento de Usebio? Pues hasta que nos den la hora y media y eso de la limpieza obligatoria, los simones, lo que se dice los verdaderos simones, no debíamos coger las riendas para llevar á sus domicilios á nuestros parroquianos. En fin, que hay que decir viva la huelga í, aunque un hombre ó nn simón cesante se aburra de andar hecho un vago por las calles, y tenga que visitar á cada momento á Usebio. A mí, si he de significar á ustedes todo lo que me sucede, lo que más se me cansa es el brazo, de no arrear al Rubio. Cuando entro en mi casa por la nccbe, lo llevo como muerto. Y luego, que en cuanto me ve la parienta me empieza á llamar borracho y otras cosas feas, y j vamos 1 que el brazo derecho me está diciendo: cA ti te falta a! go. Y como mi parienta me falta más cada vez, sin repaiar que llevo el brazo cansado de no arrear al Rubio, y como uno aunque esté en huelga es nn hombre, y como un hombre que es simón tiene siempre una fusta á mano vaya, todo hay que decirlol, le pego por fin unos cuantos trallazos á la parienta, y se me descansa el brazo, y me lo agradece el Rubio. Ella se echa á llorar como todas las mujeres, y yo me echo en la cama como se echan los hombres, hasta que me canso de oirle y le grito ¡jacal Por eso todos los simones con parientas deseábamos que siguiera la huelga. Teniendo á quien atizar cuatro trallazos, lo mismo da que sea un animal ó una persona de su sexo. Ya les he dicho parcialmente mi Opinión: ¡por mí, podía continuar la huelga! Servidor de ustedes, señoritos. El slmóD, w. TM TM- i. Jsi- A Fotografías Franzen GINÉS DE PASAMONTE